Los responsables de las áreas de Medio Ambiente, Esther Larrañaga, y Sanidad, Gabriel Inclán, presentaron ayer en Vitoria el estudio 'Salud y Medio Ambiente en la CAV 2007', un informe que chequea 19 indicadores ambientales y analiza su evolución a lo largo de los años. «Es una radiografía de cómo afectan las situaciones ambientales a la salud de la población», explicó Larrañaga. Y es que ambas son dos cuestiones ligadas entre sí: «Una de cada cuatro enfermedades en los adultos -apostilló Inclán- tiene su origen en causas relacionadas con el estado del medio ambiente. Son cuestiones, por tanto, corregibles», anunció. En los niños, el porcentaje es aún mayor.
El diagnóstico vasco refleja un escenario que precisa de actuaciones decididas en materia de calidad del aire -ya se actúa con planes concretos en una decena de municipios- a pesar de los avances de los últimos ejercicios. En 2005, último año de muestra, 190.000 vascos estuvieron expuestos a niveles de contaminación por partículas superiores a los recomendados. Son el 14% de la población estudiada -compuesta por 1,3 millones de ciudadanos, el 65% de los residentes en la CAV- y están asentados principalmente en las ciudades y los grandes núcleos urbanos.
El efecto en la salud de esta exposición a las partículas suspendidas son «afecciones respiratorias, asma y alergias», entre otras patologías, explicó Inclán. Y su origen está claro: sobre todo, el tráfico y la industria, que lanzan a la atmósfera minúsculos fragmentos no quemados del combustible que utilizan. En otro tipo de contaminantes, como el monóxido de carbono o azufres, Euskadi se mantiene por debajo de los índices fijados por la UE.
Más combustible
La situación es mejor que en años anteriores -en 2002 el volumen de población afectada superaba el medio millón- a pesar de que el consumo de derivados del petróleo y otros combustibles se dispara en la CAV. El tráfico privado -la forma elegida por los vascos en seis de cada diez desplazamientos-, y el resto de medios de transporte requieren cada vez más suministro. En una década, la demanda ha crecido un 87%, casi el doble que el conjunto de la Unión Europea.
En materia de tráfico, Larrañaga destacó que todas las medidas restrictivas son «positivas» para el medio ambiente. Tanto la creciente «peatonalización» de calles en las zonas urbanas como medidas para «restringir la velocidad en las vías de circunvalación de las ciudades», un aspecto de actualidad tras la decisión de Barcelona de reducir el límite a 80 kilómetros por hora en su extrarradio.
Otro reto ambiental relacionado con los anteriores es el exceso de ruido. Uno de cada cinco vascos, según el informe, está afectado por niveles molestos, más notorios en Vizcaya -en Bilbao alcanzan al 60% de la población- que en el resto de la comunidad. En Vitoria, los afectados son dos de cada diez. El tráfico es el gran culpable, como en el caso de Guipúzcoa, donde el 13% sufre sus efectos.
Entre los aspectos positivos está la calidad del agua de consumo -que es buena en el 93% de los hogares-, la recuperación de suelos contaminados, la aplicación de parámetros ambientales en la construcción de viviendas o el control de la presencia de metales en los alimentos, que se mantiene muy por debajo de los límites comunitarios.








