Hacen falta más pobladores de la ínsula ibérica, ya que últimamente, con eso de las hipotecas, la gente duda mucho para decidirse a hospedar a un desconocido en su pequeño habitáculo. Alguien que requiere constantes atenciones desde el mismo momento en el que adquiere la condición de inquilino. No es que los niños no sepan comportarse cuando llegan a una casa: es que no tienen costumbre de la conducta que se les exige a las visitas. «La vida empieza en lágrimas y caca», que dice Quevedo. Y esas molestias hay que pagarlas, para compensar a los anfitriones.
En vista de la tarifa anunciada por Zapatero, ha contraatacado Rajoy. ¿A ver quién da más? Acuciado por la promesa económica a la paternidad, ha decidido actuar con rapidez y anuncia una bajada general de impuestos si gana las elecciones. También asegura que si se produce su victoria electoral, improbable, pero posible, eliminará el Impuesto del Patrimonio. Una oferta especialmente sugestiva para quienes lo tienen. También tendrán ventajas y deducciones los que tengan que mandar a sus niños al colegio y los que cuiden a sus padres. No sabemos con quién nos irá mejor.







