
ENTRE DOS FUEGOS
La tragedia se produjo en un mercado del distrito de Deh Rawood, en el suroeste de la provincia, que además limita con las conflictivas regiones de Helmand y Kandahar, feudos de los insurgentes talibanes. El terrorista detonó los explosivos que llevaba adheridos a su cuerpo al paso de un convoy de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (Isaf), dijo el jefe de la Policía provincial, Mohamed Qasim.
Según Qasim, doce de las víctimas mortales eran niños, mientras que una treintena de personas, entre ellas siete soldados holandeses, resultaron heridas por la potente explosión.
Aunque nadie se ha atribuido todavía la autoría del ataque, Qasim responsabilizó a «los enemigos de Afganistán», un término que las autoridades suelen emplear para referirse a los talibanes. El Ministerio del Interior afgano confirmó el ataque y el número de víctimas, mientras que la Isaf, en un comunicado, recogió la muerte de «más de una docena de civiles» e informó de otras 30 personas y ocho soldados heridos en el suceso.
La Isaf no especificó si los hechos tuvieron lugar en Deh Rawood, aunque sí precisó que los heridos fueron trasladados inmediatamente a un hospital de la capital de la provincia, Tirin Kot.
La población civil se encuentra atrapada en medio del conflicto en Afganistán, y 2006 fue el año con más bajas civiles desde el inicio del conflicto, según la organización de defensa de Derechos Humanos, Human Right's Watch, que acusó a los talibanes de cometer repetidos crímenes contra la población.
En lo que va de 2007, más de 3.000 personas han perdido la vida en el conflicto que sacude este país, la mayoría de ellos insurgentes, pero también más de 100 soldados extranjeros, varios agentes afganos y numerosos civiles.
La ONU informó recientemente que, en lo que va de año, han muerto más civiles por las acciones de las fuerzas internacionales que a manos de los talibanes. Las bajas civiles en las operaciones militares de las tropas han sido objeto de una fuerte polémica en el país, que llevó al presidente afgano, Hamid Karzai, a pronunciar un duro discurso el mes pasado. «A partir de ahora, tendrán que trabajar como nosotros queramos que trabajen», dijo, en referencia a los soldados. Además, Karzai agregó que las vidas afganas «no son baratas».
Ataques «exitosos»
Junto con los bombardeos de las fuerzas internacionales, los civiles afganos afrontan ahora una ola de ataques suicidas indiscriminados llevados a cabo por los talibanes. El mes pasado, un portavoz del grupo, Zabiyullah Mujahid, admitió desde un lugar desconocido que los insurgentes imitaban los atentados perpetrados en Irak, porque eran «exitosos» y ayudaban a «reducir el riesgo de bajas entre los guerrilleros».
En esa línea, el ataque de Deh Rawood es el más grave ocurrido en Afganistán desde el pasado 17 de junio, cuando un suicida hizo estallar una carga explosiva dentro de un autobús de la Policía en la capital afgana, Kabul, lo que causó la muerte de 35 personas, la mayoría de ellas agentes policiales. Desde ese momento han tenido lugar varios ataques en distintas partes del país, incluido uno el pasado jueves, en Kandahar, en el que fueron asesinados diez policías.






