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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Mundo

sangriento desenlace en islamabad
Pakistán aplasta el motín de la Mezquita Roja al matar a su líder y a 50 rebeldes
El Ejército de Musharraf asegura que Rashid Ghazi fue abatido porque se negó a entregarse
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Pakistán aplasta el motín de la Mezquita Roja al matar a su líder y a 50 rebeldes
CAMPO DE BATALLA. Columnas de humo salen de diversas estancias de la Mezquita Roja durante el asalto del Ejército. / AFP
«Abdul Rashid Ghazi fue localizado en el sótano y le pedimos que saliera. Lo hizo, pero acompañado de cuatro o cinco de sus hombres que nos empezaron a disparar. Respondimos y en el fuego cruzado vimos cómo resultó muerto. Quedan aún zonas por limpiar y su cuerpo se ha quedado dentro del templo». Javed Iqbal Cheema, ministro del Interior, fue el encargado de comunicar la muerte del líder religioso que mantenía en jaque a Pakistán desde hace casi dos semanas.

Quince horas de intenso fuego, más de cincuenta radicales muertos y otros veintinueve heridos, según el Ejército, fue el balance de la ofensiva más importante de las Fuerzas Armadas desde el comienzo de la crisis de la Mezquita Roja. Los estruendos de las explosiones se escuchaban más allá del perímetro de dos kilómetros cuadrados que las tropas mantienen acordonado. La 'Operación Silenció' empezó pasadas las cuatro de la madrugada y aún continua abierta.

Las fuerzas especiales, que sufrieron la baja de ocho de sus efectivos y tuvieron una treintena de heridos, lograron entrar en el complejo religioso, pero no consiguieron hacerse con el control absoluto. «El 95% de la zona está limpio de terroristas, pero aún no se ha concluido la operación», destacó el general Wahid Arshad, responsable de la ofensiva. Estas unidades también lograron la liberación de cincuenta niños y mujeres que, según el responsable de Interior, eran usados como escudos humanos por los radicales.

Islamabad es una ciudad tomada por el Ejército. La zona que rodea a la Mezquita Roja, una de las áreas comerciales más importante de la capital, vive bajo el toque de queda permanente. Barricadas a base de sacos terreros y de alambres de espino confieren al lugar el aspecto de una zona de guerra abierta. El acceso al perímetro está totalmente restringido y de forma especial a la prensa. Sólo los medios públicos locales trabajan en los aledaños del complejo religioso.

La 'Operación Silencio' ha consistido en la toma del recinto «habitación por habitación», destacó el general Arshad, «por eso ha sido tan complicada, ya que los terroristas se escondían entre niños y mujeres y en la mezquita había 75 habitaciones. Por la tarde, incluso, nos han disparado desde lo alto de los minaretes». Los estudiantes, un día más, han sorprendido por su fiera resistencia a base de lanzacohetes, granadas de mano, cócteles molotov y fusiles de asalto. Su lucha por imponer la 'sharia', la ley islámica, en el país es lo que les lleva a mantener la lucha.

Gran Hermano

Este asedio es cubierto por los medios locales como si de un Gran Hermano se tratara. No hay otro tema de conversación y ayer mismo, por la mañana, el propio Abdul Rashid Ghazi participaba en un programa de la cadena local GEO para anunciar «la jornada de su martirio». El líder acertó y las autoridades esperan que con su muerte decaiga la actividad de sus seguidores.

Los responsables del Gobierno han pedido a los medios «responsabilidad» y que eviten ofrecer imágenes de heridos y muertos. No hay cifras oficiales sobre las bajas, pero tras siete días de combates hay cada vez un número mayor de familiares que esperan noticias sobre los suyos en los hospitales. En su mayoría se trata de gente humilde, llegada de la zona tribal en la frontera con Afganistán que envió a sus hijos a estudiar a Islamabad, al complejo de estudios islámicos donde se encuentra la Mezquita Roja. El presidente, Pervez Musharraf, había apostado a lo largo de la semana por una «solución pacífica», pero el desenlace contradice sus palabras.

La operación del Ejército ya ha empezado a provocar las primeras respuestas por parte de la comunidad extremista. Un grupo de unas trescientas personas incendió anoche las tiendas de campaña de las organizaciones humanitarias que trabajan en Battagram, afectada por el terremoto de 2005.
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