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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Cultura

arte
Gernika se mira en Picasso
El Museo de la Paz inauguró ayer la mayor exposición reunida nunca sobre los bocetos con los que el pintor malagueño gestó su cuadro más emblemático
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Gernika se mira en Picasso
IMPACTANTE. El óleo 'Madre con niño muerto II' ocupa un lugar privilegiado en la exposición. / IGNACIO PEREZ
Como el 'halcón maltés', el 'Guernica' fue fabricado de la materia de la que están hechos los sueños. En una ocasión, al historiador del arte Juan Antonio Martínez se le ocurrió compararlo con el Sol. Así, pensó, los 23 dibujos y el óleo que el Museo de la Paz exhibe desde ayer serían su sistema de planetas y satélites. Esta metáfora le sirvió para explicar la importancia de estas «ideas» que, como él dice, «respiran» en la disputada obra de Picasso. De ahí que el propio Reina Sofía exhiba siempre junto al cuadro más famoso del siglo XX quince de ellas. Los préstamos, por este motivo, nunca exceden la media docena, salvo rarísimas excepciones. «Los dejamos salir con cuentagotas», decía ayer Ana Martínez de Aguilar, directora de la pinacoteca madrileña. Y de ahí la importancia de la colección que puede disfrutarse hasta el 30 de septiembre en Gernika -la mayor reunida nunca (el genio malagueño pintó 45)-, en el año del 70 aniversario del bombardeo.

Y sí, ayer las obras respiraban tranquilas, en su nueva ubicación de ambiente acogedor, en el museo con el nombre más hermoso. El caballo destripado, el toro hombre, la madre con su niño sin vida, la mano con puñal... Ajenas al deseo que genera el cuadro que entre todas dieron a luz. Pero la sombra del 'Guernica' es alargada, y eso que por sí solas tienen un «incalculable valor», como decía ayer Martínez de Aguilar -aunque sí se pueda hablar de cifras: 52 millones de euros-.

«No renunciaremos a que el 'Guernica' esté aquí. Éste es un paso importante, pero el fin de todos los gerniqueses y guerniquesas es que podamos ver el cuadro de Picasso expuesto en este pueblo. Y no cejaremos en el empeño de conseguirlo», insistió José Mari Gorroño, alcalde de la villa, que, incluso, se asomó a la mente del artista: «Estoy convencido de que Picasso pediría que estuviera expuesto en el pueblo que sufrió aquel crimen de guerra».

No se atrevió a tanto la directora del Reina Sofía, preguntada por lo mismo: «No, yo no me puedo poner en la piel de Picasso». Y volvió a recordar los riesgos que comportaría cualquier movimiento del enorme cuadro, de casi ocho metros por tres y medio de alto: «Es fácil hablar cuando no se tiene la responsabilidad de decidir». Tampoco olvidó recordar que el pintor desaconsejó en 1958, hace ya casi medio siglo, «que su cuadro siguiera viajando». Además se aferraba a las palabras del alcalde -«el 'Guernica' es un icono mundial en favor de la paz y en contra de la guerra»- para salir del paso con elegancia de la eterna polémica.

En penumbra

Dejando de lado viejas disputas -reavivadas en los últimos meses por la frase del lehendakari Ibarretxe, que reclamó el lienzo «de una vez y para siempre»- Gorroño parecía cautivado por 'Madre con niño muerto II', fantástico en su lugar de honor, en medio de la penumbra que protege el papel de los bocetos del efecto dañino de la luz. «Es impresionante», le decía a la directora del Reina Sofía mientras ambos caminaban hacia el trágico óleo.

Ella tuvo que explicar a alguno de los invitados a la inauguración el porqué de la oscuridad, poniéndole como ejemplo que, de no ser así, ocurriría lo mismo que a un periódico en el asiento de un coche abandonado. Mes y medio han tardado el Museo de la Paz y el Reina Sofía en organizar esta muestra, que ha costado 365.000 euros, de los cuales 300.000 salen de las arcas municipales y otros 25.000 del Gobierno vasco. A día de ayer, la Diputación vizcaína no había aportado su parte comprometida.

En la inauguración se esperaba al nuevo ministro de Cultura, César Antonio Molina, que finalmente no acudió a lo que hubiera sido un estreno movido, ya que la reivindicación del 'Guernica' lleva años siendo asignatura obligada para su departamento. La directora del Museo de la Paz, Iratxe Momoitio, charlaba mano a mano con su homónima del Reina Sofía, quien no cesaba de halagar la labor realizada en la muestra de Gernika: «Estoy encantada, es impresionante lo que se ha hecho aquí», decía.

Las manos de Chillida

Ambas se quedaron admirando el rostro humano de la cabeza de toro: «Es muy bello. Habla de la parte de animal que tiene el hombre», decía Momoitio. En dos pasos se plantaron frente a la 'Mano con espada rota', ante la que Martínez de Aguilar hizo una curiosa observación: «Me encanta la fuerza que posee este boceto. Estoy segura de que Chillida, nuestro Chillida, pasó muchas horas mirando esta mano para dibujar las suyas».

La siguiente parada fue delante de 'Hombre cayendo', con el que Picasso estudió la posibilidad de que la figura que aparece a la derecha del 'Guernica' fuese masculina, decisión desestimada finalmente al considerar que una mujer representaba con más fuerza y desgarro lo que él quería transmitir.

«Es un momento histórico haber alcanzado esta colaboración», comentaba Martínez de Aguilar en medio del recorrido. Momoitio le recomendaba el catálogo que han preparado, en el que se han incluido textos de historiadores y las fotografías realizadas por Dora Maar, una de las mujeres del artista, en diferentes momentos de la creación de la genial obra.

«¿Si vierais lo emocionante que es que en todas partes del mundo sea posible la comprensión del cuadro y de estos bocetos sin que nadie explique nada!», decía la responsable del Reina Sofía. En ese momento, las dos mujeres estaban paradas ante el dibujo 'Madre con niño muerto I'. Y añadió: «Ésta es la imagen que podemos ver en los telediarios cada día, la de la madre, el ser que da la vida, destrozada con el cuerpo muerto de su hijo. Es el símbolo de la sinrazón. Tiene que venir mucha gente a ver esto».
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