
Algunas de las detenciones se practicaron ayer por la mañana en la calle Iturribide del Casco Viejo bilbaíno. Sólo uno de los arrestados fue esposado por los policías para ser trasladado a la comisaría de Indautxu. Agentes de la Unidad Central de la Comisaría General de Extranjería y Documentación (UCRIF) localizaron dos pisos en esta calle donde se hacinaban los inmigrantes «en condiciones mínimas de salubridad e higiene», señala la nota de prensa oficial.
Tres cabecillas
Los investigadores examinan ahora la documentación localizada en la redada en busca de pruebas, vídeos y demás material que relacione a los sospechosos con el terrorismo islamista, si bien al cierre de esta edición no se habían localizado indicios suficientes. Sospechan que uno de los arrestados podría haber pasado por algún centro de entrenamiento terrorista en algún punto de Oriente Medio, aunque este extremo no ha podido ser verificado.
Según las pesquisas policiales, la red tenía tres supuestos cabecillas -uno de los cuales ha sido detenido-, que se dedicaban a introducir a compatriotas de manera irregular en el país, para después explotarles laboralmente en establecimientos de comida turca. Este tipo de restaurantes, cuyo producto estrella es el 'kebab' a base de carne de cordero o de pollo, ha proliferado en los últimos tiempos en la capital vizcaína. Los 'ilegales' trabajaban «ininterrumpidamente» para poder pagar el importe de su traslado a España, apunta el escrito oficial. La operación continúa abierta y no se descartan nuevas detenciones en las próximas horas. Una vez que los arrestados pasen a disposición judicial, el juez deberá decidir si les imputa un delito de terrorismo, además de contra los derechos de los trabajadores por contratación irregular.
En septiembre de 2004, el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno ya investigó el vínculo de diez paquistaníes detenidos en Barcelona por delitos comunes con el terrorismo islamista. Los Mossos d'Esquadra sospechaban que los arrestados podían enviar el dinero obtenido con la falsificación de tarjetas de crédito y discos, y la manipulación de teléfonos móviles, a «algún grupo radical de nivel bajo» asentado fuera de España, aunque descartaban de que se tratara de alguna célula de Al-Qaida.








