
El Rey Juan Carlos, acompañado del presidente del Gobierno y del ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, presidió la ceremonia, en la cual se leyeron los decretos de nombramiento, publicados ayer en el Boletín Oficial del Estado. Una vez que los nuevos ministros prometieron sus cargos ante sendos ejemplares de la Constitución y de la Biblia, se sucedieron las cuatro tomas de posesión en las sedes correspondientes. A todas ellas asistió la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega.
Carme Chacón fue la primera en recibir la cartera de su antecesora, María Antonia Trujillo, que dejó Vivienda con un discurso emocionado y de gratitud a Rodríguez Zapatero y al ex presidente extremeño, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, que también le confió tareas de gobierno. «No ha sido fácil la tarea de ser ministra en un país y una Administración que nunca apostó por la vivienda», sostuvo Trujillo.
La ministra entrante evitó en su presentación las alusiones a planes, proyectos y programas concretos, y prefirió lanzar un mensaje de compromiso con los más jóvenes. Carme Chacón asumió el reto de que el precio de los pisos «no trunque ni un solo proyecto vital, ni ninguna oportunidad a los jóvenes». Para afrontar esta tarea, ofreció su «lealtad» a todos los agentes del sector, a los ayuntamientos y a las comunidades autónomas.
Apenas una hora después, el nuevo ministro de Sanidad y Consumo, Bernat Soria, se comprometió a promover las políticas de investigación y desarrollo para generar «más bienestar, más salud, más riqueza y más puestos de trabajo». Aunque puntualizó que no es «tan iluso» como para pensar en resolver en ocho meses todos los desafíos que tiene la sanidad española, aseguró que intentará solventar «los más importantes», entre los que mencionó el desarrollo de la Ley de Investigación Biomédica, que permite la clonación terapéutica; o avanzar en la mejora de los derechos de los pacientes. Asimismo, adelantó que pedirá «a todo el mundo, a todos los consejeros de Sanidad, independientemente del signo político, que trabajen» por los enfermos.
Desarrollo estatutario
La ministra saliente, Elena Salgado, dijo haber intentado hacerlo «lo mejor posible» y destacó que su labor ha contribuido a poner en valor las políticas de prevención, aunque «tal vez no siempre fue bien explicada y no siempre bien comprendida», en alusión implícita a su intento de controlar el consumo de alcohol en menores y la controversia en torno al vino.
Más tarde, durante su toma de posesión como titular de Administraciones Públicas, Salgado anunció su intención de «culminar» el proceso de reformas estatutarias con «la puesta en práctica» de las disposiciones incluidas en los nuevos estatutos. El Gobierno no quiere «frustrar las expectativas de millones de personas», subrayó la ministra, que ha recibido el mandato de Zapatero de dar un nuevo impulso a este proceso, en la creencia de que, en casos como el de Cataluña, puede tener un impacto movilizador en el electorado de cara a las generales de marzo.
Antes de su toma de posesión, Salgado había acudido al relevo de Carmen Calvo al frente de Cultura por César Antonio Molina, quien reconoció la labor de su antecesora al «reconstruir un ministerio que durante ocho años no ha existido» y «recuperar la idea de cultura anterior al gobierno popular». Por su parte, se comprometió a escuchar a «todo aquel que le acerque buenas propuestas».






