
Tal fue la acogida del proyecto que, a pesar de que estaba presupuestado en 36.000 euros, se acabó recaudando 46.298 euros. El dinero restante se ha transferido directamente a la sede central de Madrid, desde donde se entregará para realizar otros proyectos educativos en países del Tercer Mundo.
El éxito de esta campaña es debido, en gran parte, a las numerosas actividades que se han planteado desde la sede de Manos Unidas en Miranda. En este apartado cabe destacar especialmente el rastrillo, con el que se recaudó cerca de 14.643,21 euros.
«Es una cifra muy importante y supone un significativo aumento respecto a años anteriores. Este año hemos tenido la gran suerte de poder contar con la gran solidaridad, como siempre, de los comerciantes de Miranda y el apoyo de las grandes áreas comerciales, que se ha notado mucho», explica la portavoz de la entidad en la ciudad, Marieli Bóveda.
Y si significativo ha sido este rastrillo, no menos resultó el telemaratón en Telemiranda. Gracias a la colaboración de deportistas y empresas se logró alcanzar una cifra superior a los 7.200 euros con este evento novedoso en la ciudad.
«Se pudieron ver los trabajos que se habían desarrollado en los colegios con el lema de este año de Manos Unidas, pasaron muchos deportistas que colaboraron económicamente y cada empresa que se publicitaba daba 100 euros. Ha sido un gran espaldarazo para nosotros», argumenta la portavoz.
Pero además de esta iniciativas otras muchas animaron a los mirandeses. En este capítulo cabe destacar las cuestaciones de las parroquias (11.589,10 euros), el desfile de moda infantil (unos 1.200) que llenó por completo las 400 butacas del Centro Cultural de Caja de Burgos, la campaña en los colegios (3.330) y donativos diversos (7.857 euros).
Misioneros en la ciudad
Con los deberes ya hechos, el punto y final de la temporada lo supone el encuentro de misioneros que, como cada año, realiza Manos Unidas en la ciudad. A él acuden aquellos religiosos de la comarca que se encuentran desplazados en diferentes países del Tercer Mundo.
En esta reunión los asistentes aprovechan para poner en común numerosas cuestiones que les preocupan así como sus vivencias en territorios que, a veces, entrañan grandes peligros.
«Es algo que les gusta porque se convierte en un impulso personal, les anima a seguir dando lo mejor de sí mismos en esos países en los que se tienen que enfrentar, con frecuencia, a situaciones extremas», señala Bóveda.






