
Para los populares, fue asimismo «un espectáculo lamentable» que tantos políticos fueran «en masa y sin sentido» a la presentación del rodaje en un hotel barcelonés. Señalan que la ciudad «no ha dado muestra de su imagen de capital abierta y cosmopolita, sino la de una ciudad provinciana». No obstante, Alberto Fernández ha calificado de «muy positivo» que Allen ruede una película en Barcelona, ya que permite «vender su imagen en todo el mundo», aunque ha recordado que el Ayuntamiento y la Generalitat «gastan mucho dinero en subvenciones para este rodaje, y por otro lado tienen problemas para ofrecer ayudas públicas a proyectos del cine catalán y español».
Ajeno a la polémica, el director de 'Annie Hall' llegó ayer a la Barceloneta a bordo de un automóvil de gran cilindrada y despertó la expectación entre el numeroso público y medios de comunicación que se encontraban cerca del lugar del rodaje. Allen iba ataviado con un gorro de pescador, del que no se desprende desde que llegó. Ni siquiera se lo quitó en la recepción a la que asistió la semana pasada, junto con la todavía ministra de Cultura, Carmen Calvo.
Tras saludar a algunos miembros del equipo comenzó a dar instrucciones al director de fotografía, Javier Aguirresarobe, y a varios actores que se encontraban en la terraza de un restaurante. Uno de ellos era la actriz norteamericana Scarlett Johannson, que vestía un pantalón caqui y una camisa beige y llevaba una cámara de fotos. En el filme, interpreta el papel de una turista que visita Barcelona. No aparecieron las dos grandes estrellas españolas de la película, Javier Bardem y Penélope Cruz.
Amor a Barcelona
Allen pretende que su película, aún sin título, sirva para demostrar «su amor a Barcelona y el amor de Barcelona al resto del mundo», como hizo con 'Manhattan'. El rodaje se llevará a cabo durante siete semanas entre Barcelona, Asturias y Nueva York. El cineasta se instaló en la capital catalana hace casi un mes y desde entonces se ha dedicado a buscar localizaciones. En este tiempo le ha dado tiempo a recibir el doctorado 'honoris causa' por la Universidad Pompeu Fabra y a tocar el clarinete un par de noches en el hotel Casa Fuster.






