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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Sociedad

ANDONI ARRIOLA, DIRECTOR DE TRÁFICO DEL GOBIERNO VASCO
«En dos años tendremos un test de droga en las carreteras vascas»
Asegura que «si queremos ayudar al carné por puntos, hay que simplificar el procedimiento de las multas»
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«En dos años tendremos un test de droga en las carreteras vascas»
MENSAJE. El responsable de Interior aconseja a los automovilistas «no trasladar al coche los problemas de casa y el trabajo». / PEDRO URRESTI
La Ertzaintza realizará pruebas de drogas a los automovilistas vascos desde 2009, una vez que desarrolle un aparato que proporcione mediciones seguras y que esté homologado, como ocurre con los alcoholímetros o los radares. Así lo anuncia el director de Tráfico del Gobierno vasco, que advierte de que en un porcentaje reducido, pero «llamativo» de las autopsias realizadas a las víctimas de accidentes de circulación se está detectando no sólo restos de alcohol, sino de sustancias estupefacientes. Andoni Arriola defiende la reforma legislativa que pretende castigar con prisión a los conductores ebrios y a quienes circulen a más de 190 kilómetros por hora, porque «aclarará» el marco jurídico a los jueces. También es partidario de que se simplifiquen los plazos para tramitar las multas.

-La conducción temeraria ya se castiga por la vía penal.

-Sí, pero son los jueces quienes interpretan si la velocidad o el alcohol constituyen delito en tal o cual caso. Por ejemplo, un juez puede considerar no probado que a un conductor le haya afectado la bebida; o puede entender que el automovilista no puso en riesgo a nadie, a pesar de que circuló a gran velocidad.

-En suma, los magistrados ya no podrán realizar interpretaciones, sino que deberán atenerse a unos límites que marcarán la frontera del delito.

-Es conveniente que las leyes sean claras: 'A partir de tal cantidad de alcohol, o de tal velocidad, esto es así'. A fin de cuentas, sólo queremos retirar de la carretera a muy poquita gente.

-¿Y no se puede retirar también de la carretera a los automovilistas que circulan bajo los efectos de las drogas? Algunos expertos piden a los institutos forenses que publiquen los resultados de las autopsias.

-Para conocer el consumo, tendríamos que medirlo. De momento, es llamativo el balance que arrojan esas autopsias. Aparecen más alcohol y drogas de lo que sería 'deseable', valga la expresión.

-Sin embargo, la Ertzaintza todavía no realiza 'narcotest'. Y en otras comunidades autónomas sí se toman muestras de saliva o sudor, aunque sea con carácter experimental.

-Hay proyectos piloto, pero creo que dentro de dos años tendremos medidores de drogas ('testers') en las carreteras vascas. Antes habrá que demostrar que son fiables y homologarlos, como se ha hecho con los radares o los alcoholímetros. Es una tarea complicada. Cuando se trata de sustancias estupefacientes, debemos analizar los efectos de varios com- ponentes. Y algunos fármacos también pueden provocar reacciones.

-Las drogas y el alcohol suelen ir de la mano con el exceso de velocidad. ¿Los automovilistas temerarios han levantado el pie del acelerador con el sistema de puntos?

-Aparentemente, la velocidad bajó un poco al principio, pero ha vuelto a aumentar. Ahora bien, ésa puede ser una conclusión engañosa.

«Depurar las cifras»

-¿Qué quiere decir?

-Hay que depurar las cifras que nos proporcionan los sensores instalados en las carreteras. Cuando varios automóviles circulan a velocidades diferentes, se producen retenciones y la velocidad media se reduce. En cambio, cuando el flujo de vehículos es homogéneo, la media es más alta.

-El mensaje es que si los automovilistas se contienen y circulan a 80 kilómetros por hora, llegarán antes.

-Ahora mismo observamos que la mayoría de los coches circula por la A-8 a una velocidad parecida. También hemos comprobado que los vehículos extranjeros marchan más rápido. Y si no les paras en el momento, no hay quien les sancione.

-Algunos infractores locales también intentan eludir la multa alegando que ellos no conducían. ¿No es más eficaz notificar la sanción en el acto?

-Si pusiésemos patrullas en la A-8 para realizar las notificaciones, no se podría circular por la autopista. No son muchas multas, pero tampoco es posible detener el tráfico en todas las carreteras. Apostando una patrulla en cada punto de radar, echamos por tierra el concepto del automatismo. Todo automovilista sabe cuándo rebasa la velocidad permitida y cuándo va 'al pelo'.

-Pero ¿cuándo les llega la multa?

-Casi todas salen de nuestras oficinas con bastante menos de una semana y algunas, con un día. Es cierto que se nos acumularon por un cambio del programa informático; pero confío en que, de lunes a viernes, lograremos echar todas las multas al correo en 24 horas. Aunque no siempre el problema reside la notificación.

-¿A qué se refiere?

- Las multas tienen que llegar a los domicilios, pero los infractores no las cogen, los carteros pasan dos veces. Acaban en el boletín, en el tablón del Ayuntamiento

-¿Falla el procedimiento?

-Permite alargar los trámites muchísimo. Si queremos ayudar al carné por puntos y mejorar la seguridad vial, hay que simplificarlo.

-¿De qué manera?

-Francia y Portugal están abreviando los plazos. Usted primero paga la sanción y luego recurre. No es mala política, pues son muy pocos los recursos que prosperan.

-Tampoco prosperan las campañas para combatir los despistes de la conducción.

-Son la principal causa de los accidentes. Y cuando les añades una velocidad alta, el resultado son daños elevados e incluso víctimas. Un choque a 120 kilómetros por hora es lo mismo que caer desde un piso 29. Un atropello a más de 50 kilómetros por hora es mortal con seguridad.

Elementos físicos

-Muchos automovilistas se descuidan, precisamente, cuando tardan en reducir a 50 kilómetros por hora al entrar en la ciudad desde una autovía.

-Hay que modificar las travesías urbanas y convertirlas realmente en calles, de modo que el conductor las identifique de inmediato. En general, las señales de tráfico no se asimilan. A la hora de la verdad, impedir que los vehículos cojan velocidad no se consigue con radares, sino con elementos físicos.

-¿Y cuál es la receta contra la distracción?

-No trasladar al coche los problemas de casa o del trabajo. Hay que disfrutar del viaje. Vamos a incidir en el teléfono móvil, en el tabaco y en el comportamiento de los pasajeros durante el trayecto. Cuando los niños causan una 'pequeña revolución' dentro del coche, el automovilista debe parar.
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