
Beristain y Rodríguez también portaban consigo 16 documentos falsos a su nombre, tarjetas de crédito y carnés de identificación de la Guardia Civil. Ambos han sido definidos por las fuerzas policiales como «auténticos expertos», aunque su relevancia en el organigrama de ETA es diferente. Al primero se le suponen labores de responsabilidad dentro del aparato de falsificación, enmarcado en la logística de la organización terrorista, mientras que el segundo no gozaría de tanta importancia.
Las Fuerzas de Seguridad han destacado el calibre de ambas detenciones. La falsificación de documentos juega un papel cada vez más importante en el entorno de la banda. Así pudo comprobarse en el vídeo propagandista que ETA distribuyó entre sus bases el pasado mes de mayo, en el que encapuchados mostraban el proceso de elaboración de copias de carnés. La grabación detallaba desde un sencillo trabajo frente a un ordenador portátil, hasta la confección de las marcas de autenticidad que llevan los documentos de identidad españoles.
Inglaterra y Portugal
Lo cierto es que la falsificación de documentos ha dado pistas sobre el nuevo rumbo de ETA. Gran parte de los carnés que portaban Beristain y Rodríguez en el momento de su arresto no eran españoles ni franceses, sino de origen británico, italiano y portugués. Esta circunstancia, repetida en varias de las detenciones efectuadas en el último año, ha dirigido las sospechas de los agentes antiterroristas hacia estos países como posibles refugios internacionales de la banda.
Las investigaciones policiales miran especialmente al Reino Unido. La desarticulación en marzo del 'comando Donosti' condujo a la Guardia Civil hasta Sheffield, donde fueron detenidos un mes después tres miembros de un 'talde' de reserva que aguardaba órdenes para su introducción en España. En el último medio año, además, la Policía francesa ha encontrado documentos ingleses falsos en, al menos, dos ocasiones.
El abandono en junio de un coche con explosivos en una carretera de Huelva, con dirección a Portugal, amplió las sospechas hacia el país vecino. La cooperación antiterrorista con Francia y el activo papel de la Policía gala, protagonista de numerosos arrestos, parecen justificar el 'despliegue' de ETA por Europa.






