
Como cada año, los alrededores del puerto pesquero fueron el escenario en el que se exhibió la comitiva festiva a partir de las once de la noche. Unas horas antes, el jurado había inspeccionado las diez carrozas que protagonizarían luego la marcha. Tras un espectacular despliegue de color e imaginación, la pirotecnia Ricardo Caballer S.A. ofreció a los asistentes un impresionante espectáculo de fuegos artificiales. Más tarde, las orquestas Tango y Escena pusieron la nota musical a la larga noche que se avecinaba.
Sin incidentes
Ni siquiera el Coso Blanco logró dar tregua por unas horas al desencuentro que mantiene el PSOE con el equipo de gobierno local a raíz del pacto suscrito el pasado 16 de junio, que relegó a los socialistas a la oposición. Así, los concejales del PSOE de Castro declinaron compartir tribuna de autoridades con los miembros de la Corporación, y se situaron en un palco cercano.
Por otro lado, la DYA y la Guardia Civil de la localidad costera coincidían ayer en resaltar que esta 60 edición fue «especialmente tranquila». Los sanitarios atendieron 16 curas menores, de las que sólo dos precisaron puntos de sutura por tratarse de «heridas incisas por agresiones». Además, las ambulancias se vieron obligadas a efectuar cuatro salidas de urgencia. De ellas, la mitad iban destinadas a la atención de intoxicados etílicos. No obstante, no fue necesario trasladar a nadie a centros sanitarios.
La coincidencia con los sanfermines se tradujo en un pequeño bajón en el número de asistentes, que en años anteriores han alcanzado los 20.000.








