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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Gente

Igor Yebra, Bailarín
«Puedo ser un bicho tremendo»
08.07.07 -
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«Puedo ser un bicho tremendo»
«Soy muy bilbaíno, pero con cabeza». / IGNACIO PÉREZ
Aunque sus pies marcan las diez y diez en punto, Igor Yebra ha olvidado la cita. Luce ojeras y para colmo tiene catarro. Pintan bastos, me digo, mientras el portento vasco de la danza clásica -un cuerpo ingrávido de una sola pieza- busca en el Arriaga un camerino libre donde despedazar los hitos, mitos y tabúes de su profesión. Romeo se quedó en casa.

-Siempre he pensado en un bailarín de danza clásica como en una criatura dual, blanca y negra a la vez, mitad luna, mitad sol...

-¿Y?

-Pues que igual soy un poco naïf.

-En esta profesión lo único dual es que, por un lado, es deporte de élite y, por otro, arte. Hay que romper el tópico de que somos especiales. He visto más bailarines funcionarios que vocacionales.

-Viril y femenino a la vez...

-Todos lo somos genéticamente.

-En definitiva, un seductor.

-Todo el que trabaja de cara al público debe serlo y tener, además, un punto de narcisimo.

-¿Y usted tiene uno o dos?

-El que hay que tener. No me creo excepcional. Cuando baja el telón soy un ser como los demás.

-Que potea por lo Viejo y así.

-No, me refiero a un ser que puede morir mañana o al que le pueden venir mal dadas y tiene que ponerse a fregar suelos. El éxito, el glamour, todo eso es ficticio.

-¿Nunca despegó un poquitín los pies de tierra firme?

-Sólo en el escenario. Por eso lo necesito. Ahí es donde puedo ser y hacer lo que me da la gana.

-¿Ha hecho añicos algún tabú?

-Tengo claro que dentro del ser humano hay absolutamente de todo. Detesto eso de 'qué buen chico es'. Igual es un hijoputa, pero aún no ha salido. He hecho viajes en el interior y sé que no tenemos límites. Yo podría hacer las mayores barbaridades del mundo, sólo que luego aplico la filosofía del respeto a los demás.

-¿Qué más sabe de la vida?

-Que no sé nada. La vida es evolución constante. Por eso, intentar que los jóvenes aprendan de tu experiencia es una equivocación. Es obligado cometer errores y darse el trastazo.

-¿Y del amor?

-El que diga que sabe algo es un insustancial.

-De la Euskadi de Ibarretxe, ¿tiene algo claro?

-No soy la persona idónea para hablar de eso. No estoy aquí.

-Ahora sí. Escapista.

-¿Huy! No. Esa pregunta es muy global. Si me habla de nacionalismo, está bien sentirte orgulloso de tu tierra, pero asumiendo que es algo casual. A los que dicen 'mío, mío, yo, yo', me gustaría hacerles nacer en Etiopía. Si me pregunta por el terrorismo, una salvajada. La violencia ahoga la razón.

-¿Vota o grita 'danzad malditos' con el dedo corazón erecto?

-He votado alguna vez. Cuando he visto que había situaciones que lo hacían necesario.

La perrea y Putin

-Su escuela abierta en Bilbao, su gala 'Los vascos y la danza'... ¿Hace cantera y de paso patria?

-Siempre he ido haciendo patria, llevando el nombre de mi ciudad por delante. Soy muy bilbaíno para eso. Pero con cabeza. Lo que hago hoy aquí lo puedo hacer mañana en otro lugar.

-«No formo bailarines, sino personas inteligentes». Oiga, su escuela no será una secta...

-Ni mucho menos. La mayoría de mis alumnos no se va a dedicar a bailar. Pretendo que conozcan y amen el mundo del arte. Lo importante es ser persona y para eso es básico respetar a todo el mundo y usar la cabeza. Esto es, hacerte preguntas y obtener respuestas por ti mismo.

-Unos cuantos añitos antes soñaba con ser portero. Del Athletic, claro. ¿En medio vio a Dios?

-Otro tabú. A mi me fascina leer a Rilke, ver una obra de Van Gogh, la película 'Muerte en Venecia' y, sí, las paso putas viendo un partido del Athletic.

-Antes de conocerle imaginaba el perfecto Romeo. Ahora entiendo que en el Kremlin babearan con su Iván El Terrible.

-Yo engaño mucho, ja, ja. Ya lo decía Unamuno, el ser humano lo tiene todo. Por eso, es importante la soledad, para buscar ese todo dentro de ti. Yo no creo personajes. Saco de Igor Yebra lo que hay de Romeo y lo que hay de Iván El Terrible. Yo también puedo ser un bicho tremendo.

-¿Sabe? Me está dando miedo.

-Puedo darlo y mucho. A veces hay que hacerlo para sobrevivir.

-¿Probó alguna vez la perrea?

-Depende de cuál. Hay muchas, ja, ja.

-¿Qué ruge cuando se mira al espejo?

-Intento hacerlo lo menos posible. Puede crear monstruos.

-¿Y cuando a uno le mira Putin?

-Es el prototipo de dirigente ruso. Rusia es grande, salvaje, basta y el ruso es así.

-Apuesto a que habla con su cuerpo. ¿Qué le dice por la mañana?

-Que está jodido, ja, ja.

-Una más. ¿'Mira quién baila' o ya no?

-No hay contestación.
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