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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Economía

NATXO ARTAMENDI, DIRECTOR DEL INSTITUTO HISPANO-CHINO DE TIANJIN
«China les queda grande a las empresas españolas»
«Su limitado tamaño es un problema» para implantarse en el gigante asiático
08.07.07 -
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«China les queda grande a las empresas españolas»
Natxo Artamendi estrecha la mano al primer ministro chino, Wen Jiabao.
Estrechar la mano del primer ministro chino es un honor sólo al alcance de unos pocos. Escuchar de primera mano las explicaciones de Wen Jiabao sobre los problemas a los que se enfrenta la superpotencia asiática es un privilegio aún mayor. Natxo Artamendi es uno de los catorce expertos occidentales que tuvo la oportunidad de hacerlo el pasado febrero y el único español galardonado con la medalla de la Amistad con China. Artamendi, eibarrés aunque nacido en México, lleva ya cuatro años al frente del Instituto Hispano-Chino de la ciudad de Tianjin, en el noreste del país, una iniciativa de los gobiernos de ambos países para formar trabajadores en el sector de la máquina herramienta. En este tiempo, ha sido testigo de excepción de los brutales cambios que vive el 'dragón rojo' y ha disfrutado de una relación inusual con el Ejecutivo de Pekín.

-El Instituto de Comercio Exterior (Icex), las cámaras de comercio, la SPRI, consultorías privadas ¿Todavía hay necesidad de que las instituciones ayuden a las empresas españolas, incluidas las vascas, a instalarse en China?

-Sí. China es un país muy complejo y en el sector de la máquina herramienta hace falta un departamento que apoye a las empresas con intereses aquí de una forma más técnica que la que proporcionan las instituciones que menciona, y que son más útiles para temas generales o de implantación. Nosotros pretendemos dar soporte a las compañías asociadas a AFM (la Asociación de Fabricantes de Máquina-Herramienta), con una asistencia más personalizada y pormenorizada. Es la segunda fase del proyecto del Instituto.

Toros y flamenco

-Según una encuesta reciente, la mayoría de los chinos asocia España con los toros y el flamenco. ¿Afecta esta imagen estereotipada a las empresas?

-Muchísimo. Sobre todo, a las del sector tecnológico. España necesita construir una imagen de país avanzado porque, de lo contrario, es imposible competir con empresas que están a nuestro mismo nivel pero que, por ejemplo, son originarias de países con una cuidada imagen tecnológica, como Alemania. Los chinos, con la salvedad quizá de Siemens y Mercedes, son incapaces de mencionar empresas germanas, pero el hecho de saber que son de allí ya las pone por delante de las nuestras.

-¿Cómo se puede construir esa imagen de país sólido?

-En primer lugar, es necesario agruparse y tratar de buscar un camino común para todos. El limitado tamaño de las empresas españolas es un problema porque China les queda grande. Aquí, para triunfar, hay que hacer las cosas a lo bestia, pero con mucho cuidado. No se consigue nada yendo cada uno por su lado. Un buen ejemplo de cómo abordar el problema con garantías es el de MCC, aunque es difícil acertar en la ubicación. El Gobierno tendría que canalizar la información que reciben las empresas y buscar el entendimiento para obtener mejores resultados en este mercado, que es excepcionalmente competitivo. El chino sabe que todo el mundo está interesado en hacer negocios en su país: si no eres tú será otro. Desafortunadamente para nosotros, en muchas ocasiones termina siendo el otro el que se lleva el gato al agua.

-Hasta ahora China se ha concentrado en adquirir tecnología, pero sus empresas comienzan ahora a internacionalizarse y a competir en la primera división. ¿Hay razones para preocuparse?

-Las hay. La velocidad a la que se mueve este país produce vértigo. Y miedo. Sobre todo, porque no espera a nadie. El Gobierno tiene todo muy bien planificado y, mientras nosotros pasamos el tiempo discutiendo, ellos no se detienen. Ahora les toca mirar al exterior y están dispuestos, más que a entrar en nuestro mercado con sus empresas, a comprar las nuestras. Por otra parte, en muchos productos ya han adquirido calidad suficiente como para plantarnos cara en su propio territorio. Prueba de ello es el aumento de los aranceles de productos tecnológicos, con una clara intención de proteger su industria. Por si fuera poco, en unos años estarán produciendo sus propios aviones. Ahora buscan dar un paso más y apuntan a la alta tecnología y la investigación. De momento, mantenemos cierta ventaja en innovación, pero si nos alcanzan también en este campo no sé qué puede pasar. Nos hemos acostumbrado a vivir demasiado bien, y eso provoca que nos durmamos y perdamos competitividad en la investigación.

Conflictos sociales

-Primero fueron las zonas económicas especiales, luego regiones más amplias Ahora parece que Tianjin se ha convertido en el centro del desarrollo industrial del país.

-Sí. Zonas como Shenzhen, Guangzhou o Shanghai están ya muy saturadas, y el Gobierno busca alternativas en el norte. Tianjin es el centro de esta nueva expansión, un nuevo destino para los inmigrantes de las zonas rurales en busca de trabajo en las ciudades, que suponen un problema para el régimen y para las empresas que desean implantarse en el país. Un buen ejemplo es Airbus, que va a construir su planta de ensamblaje aquí, 'forzada' por el Gobierno chino que no estaba de acuerdo con los planes de la empresa de establecerse en Shenzhen o Xi'an. Cuando toda la costa este esté congestionada, el desarrollo seguirá hacia el interior.

-Las diferencias entre ricos y pobres son cada vez mayores. ¿Existe la posibilidad de una desestabilización social?

-Sin duda, es el mayor peligro al que se enfrenta China. El Gobierno es muy consciente de ello. Por eso ha tomado medidas como la aprobación de la Ley de la Propiedad o la Ley Laboral. Este país es una bomba de relojería que puede explotar en cualquier momento si se le escapa de las manos al Partido Comunista. Ahora habrá que ver cómo reacciona la población china cuando pase a sentirse propietaria y cómo acogen las empresas el aumento de costes provocado por la reforma laboral De momento, nos quitamos la boina ante ellos porque están haciéndolo muy bien teniendo en cuenta el tipo de país que es.

-¿Cree que los próximos Juegos Olímpicos de 2008, que se celebrarán en China, supondrán un punto de inflexión para este país?

-Yo no lo tengo claro, pero hay un gran pesimismo flotando en la atmósfera de las empresas extranjeras. Existen rumores sobre cambios drásticos en la política del Gobierno que, en mi opinión, carecen de base. Lo que está claro es que China va a deslumbrar el año que viene. Será una fiesta para el patriotismo chino. No me cabe duda de que dejarán al mundo con la boca abierta, y que arrasarán en el medallero. Pero no tendría por qué tener mayores consecuencias.
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