
Sería fácil tachar el argumento de complaciente y fácil, incluso de paternalista e irreal, pero lo cierto es que el guión goza de una frescura y de una estructura narrativa que hacen olvidar ciertos recursos que podrían etiquetarse como ingenuos. Tiene gracia la pertinaz búsqueda del horóscopo y su influencia en la actuación empresarial del protagonista. Pero resultan deliciosos los personajes que rodean a la pareja, encarnados por una colección de veteranos y excelentes actores desprendidos de toda pretensión y presunción en un quehacer diario tan peculiar como culturizar mediante la fotonovela. Especial mención merece la secuencia delirante defendiendo, desde la resistencia, la condición de mejor dictador entre Franco y Mussolini.
Sin embargo, la película se ve lastrada por determinadas intervenciones de bajo nivel. De hecho, se antojan mejores elecciones para el personaje del protagonista, al que Roger Coma no logra sacar de la mediocridad, muy lejos de su sosia Tony Kirby.






