
El pasado lunes, a última hora de la tarde, una vecina de la pareja, que había cenado en la casa del macabro hallazgo, se dirigió al congelador para guardar la comida no utilizada. El presunto asesino, que estaba presente, no hizo nada para impedírselo. En el congelador, la mujer encontró el cuerpo de la compañera de Charron, con la que se había casado en segundas nupcias.
La Policía, que se desplazó al domicilio pocos minutos después de que lo abandonara la vecina, constató la presencia del cadáver. Fue el mismo detenido quien señaló a los agentes que el hijo de la mujer, de 11 años, fruto de una anterior relación de ella, estaba también en el congelador, debajo del primer cuerpo. Ambos presentaban múltiples heridas por arma cortante.
En su presunta confesión, el hombre habría reconocido haber matado a su mujer a golpe de cuchillo, tras una violenta discusión. El supuesto criminal no ha reconocido, en cambio, el asesinato de su ahijado, ni el 'almacenamiento' de los dos cadáveres en el congelador de la casa.
Charron es un hombre de carácter airado que debía comparecer el próximo 12 de septiembre ante un tribunal por una denuncia de violencia doméstica. Y también era un viejo conocido de la Fiscalía de Verviers, ya que la Policía había sido llamada varias veces a intervenir en la casa, como consecuencia de los fuertes altercados que protagonizaba la pareja.
Detallada planificación
El supuesto asesino había planeado todo con detalle para cometer un crimen perfecto, según el diario 'La Derniere Heure'. El periódico explicaba en su edición de ayer que, para evitar sospechas sobre las desapariciones de sus víctimas, Charron había enviado varios mensajes de móvil al padre de su esposa utilizando el teléfono de ella, en los que indicaba que la familia tenía programado pasar una temporada de descanso en Luxemburgo.
Ayer estaba previsto que se realizara la autopsia de la mujer, tras haberse llevado a cabo la del muchacho. Philippe Boxho, profesor de medicina legal, explicó al diario que para hacer una autopsia en cuerpos que han sido congelados no se debe forzar la rotura del hielo sino que es necesario esperar a que se descongelen a temperatura ambiente para no destruir ninguna prueba. «Aunque los forenses podrán determinar la causa de la muerte, les resultará imposible precisar la fecha. Estando en un congelador el cuerpo se mantiene en un equilibrio térmico», indicó el experto.
Por otro lado, el padre de la mujer asesinada explicó que nunca sospechó de la desaparición de su hija, a quien no veía con regularidad.
La responsable de Educación de la localidad donde tuvo lugar el suceso, Véronique Bonni, declaró que aunque el niño había faltado a las clases desde el pasado 12 de abril, la ausencia no había levantado las sospechas del centro donde estudiaba. Bonni precisó que «todo el proceso se siguió tal como establece la legislación» y confió en que la tragedia sirva para introducir cambios en las leyes actuales que permitan que toda ausencia prolongada de un alumno en circunstancias poco claras ponga en marcha una investigación judicial.






