
Los dos dirigentes de la Confederación Sindical de Izquierdas (CSI) fueron condenados por los destrozos causados en una manifestación de los trabajadores del astillero Naval Gijón en 2005. La sentencia les responsabilizó de la destrucción de una cámara de vigilancia que controla por vídeo el tráfico en esa ciudad y les obligó a pagar una indemnización de 5.624,83 euros al Ayuntamiento.
Los dos sindicalistas abandonaron el jueves el centro penitenciario al serles concedido el régimen abierto. El Juzgado de lo Penal número 1 de Gijón, el mismo que les condenó, fue ayer un paso más allá al suspender la ejecución del fallo. La decisión fue adoptada por la juez Asunción Domínguez, sustituta del titular, Lino Rubio -el firmante de la sentencia-, quien se encuentra de vacaciones. En su auto, justifica su resolución en que la tramitación del indulto se prolongará en el tiempo, por lo que si al final es concedido -lo que parece probable- los afectados ya habrían cumplido gran parte de la pena, lo que haría «ilusoria» la finalidad de la medida de gracia. Además, «carecen de antecedentes, tienen domicilio conocido y no se pueden considerar personas criminalmente peligrosas», sostiene.
«Contra la represión»
La puesta en libertad de ambos responsables de la CSI, que han permanecido casi tres semanas en prisión, también se fundamenta en que el Ayuntamiento de Gijón ha pedido por escrito que no se les exija el abono de la sanción impuesta por los daños originados y en los informes favorables de la Fiscalía.
Los dos encausados insistieron ayer en su inocencia y aseguraron que seguirán «luchando contra la represión». Morala hizo hincapié en que la «solidaridad de muchos ciudadanos», que se han movilizado en defensa de su libertad, ha sido esencial para que estén «en la calle»; y criticó que se feliciten de esa medida quienes contribuyeron a su encarcelamiento, en alusión al Ayuntamiento de Gijón, gobernado por el PSOE. También censuró la forma en la que fueron detenidos su compañero y él, delante de sus familias. «La Policía tiene rabia a los trabajadores», señaló. «El terrorismo es el de quien echa a la gente a la calle, no del trabajador que protesta»», subrayó.
Carnero, por su parte, agradeció el «exquisito trato» recibido en la cárcel de Villabona y tuvo palabras de recuerdo para los otros internos que, según explicó, entendieron que ellos eran «presos políticos».
Los dos sindicalistas encabezaron las manifestaciones de Naval Gijón en defensa de la supervivencia del astillero y sus empleos. El director Fernando León de Aranoa los conoció, atraído por las imágenes de las protestas que aparecían en televisión, mientras preparaba el guión de su película 'Los lunes al sol'. «Las imágenes de aquellas movilizaciones de Gijón configuraron la secuencia inicial de una película que pretendía mostrar, en realidad, otra violencia. Ésa que nadie verá nunca en la cabecera de un informativo porque sucede en el seno de las familias de trabajadores sin trabajo», escribió al conocer la pena a la que se enfrentaban. «Y también su otra lucha, la que viene después, la más callada, la que se libra contra el desempleo en ese corredor de la muerte de la vida civil que es el paro. Pero, sobre todo -añadió-, pretendíamos mostrar en ella su integridad y su coherencia, su sólido compromiso con el trabajo entendido como un bien común».






