
Además, intentó relativizar la importancia de las pérdidas acumuladas por la feria desde el inicio de la actividad -más de 86 millones de euros en tres años- debido a la importante carga que supone la amortización del edificio y los costes financieros, fruto del elevado endeudamiento de la institución. «El BEC es como un súper petrolero que sale del puerto y, hasta que coge velocidad de crucero, le cuesta. Y son unas cuantas millas las que tiene que andar por la mar», declaró a la radio pública vasca.
Bilbao se refirió también al problema de la deslocalización de empresas, ante el que animó a estar «con las antenas puestas y los ojos abiertos», pero «no sólo cuando surge o salta la liebre de que hay un problema». Lo importante -señaló- «es trabajar para establecer un caldo de cultivo suficiente que permita que la empresa tenga en Vizcaya un entorno agradable, competitivo y donde se favorezca la innovación, el conocimiento y la tecnología». Reiteró que el futuro económico de Vizcaya pasa por tener un sector industrial «potente, moderno y competitivo», y que la Diputación establecerá medidas para conseguirlo.
Por otro lado, recordó que apuesta «firmemente y sin ningún tipo de dudas» por la fusión de las cajas vascas porque «necesitan dimensión para seguir siendo un referente en el mundo financiero» y en la promoción de proyectos estratégicos para Euskadi. Respecto a la ubicación de la sede de la entidad que surja de ese proceso, adelantó que será necesario buscar un equilibrio, pero reclamó para Vizcaya un peso similar al que tiene ahora la BBK.






