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Cultura

CULTURA
«Ya no quedan mecenas, sólo hay 'business'», dice Lorenzo de' Medici
El escritor milanés, que presume de genes, indaga en la vida de una pintora olvidada en 'El secreto de Sofonisba'
07.07.07 -
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«Ya no quedan mecenas, sólo hay 'business'», dice Lorenzo de' Medici
DE FAMILIA. Lorenzo de' Medici, ayer en Bilbao. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ
«Los genes siempre salen», sonríe el escritor y empresario Lorenzo de' Medici. El mismo, sí. Claro que este no es mecenas del arte, ni banquero, ni príncipe. Quiere recalcar sobre todo lo primero. Y es que a su casa de Barcelona, ciudad en la que reside desde hace diez años y a la que llegó en parte huyendo de Italia porque allí había «mucho morbo» por saber quién era y cómo vivía el descendiente de Lorenzo el Magnífico, llegan a menudo cartas y sobres remitidos por artistas que quieren que los esponsorice. «Y no, no es posible. No soy mecenas, soy escritor. Hoy ya no quedan mecenas, sólo hay 'business'».

Pero la gente sigue asociando, cinco siglos después, el apellido con el mecenazgo. El apellido pesa, y el nombre que le acompaña tanto más. «De joven era un drama», recuerda el autor de 'El secreto de Sofonisba', una novela en la que recupera la figura de la pintora Sofonisba Anguissola, gran artista del siglo XVII olvidada hasta hace un par de décadas. Entre biografía y misterio histórico, el libro (Ediciones B) va por la cuarta edición en un solo mes.

«Y yo Napoleón»

«En el colegio los profesores me trataban de manera diferente por ser quien era, como si fuera realmente distinto, y eso me indisponía con todos los compañeros», se extraña. «La asistenta, en casa, decía que éramos una raza aparte y yo trataba de convencerla de que no, pero nada». «Y cuando llamaba a un restaurante para hacer una reserva, decía mi nombre y el camarero me respondía: 'ya, y yo Napoleón'».

Por eso durante su juventud utilizó el apellido de su madre para evitar las bromas y las miradas indiscretas. «En Italia me paraban por la calle sólo para hablar conmigo o hacerse una foto»; prosigue Lorenzo. En las casetas de Día de Sant Jordi le ocurrió este año algo parecido, pero este hombre de 54 años hace mucho que dejó de esconder antecedentes familiares y presume de ellos: «Una familia de la que se recuerda la leyenda negra, pero que sentó las bases de la cultura que conocemos, que dio pie al Renacimiento, que propició grandes óperas, cuadros, etcétera», desgrana quien ya escribió 'Los Medicis, nuestra historia'.

En 'El secreto de Sofonisba' la familia vuelve a aparecer aunque sea de refilón. La pintora fue dama de la reina Isabel de Valois, hija de Catalina de Medici. «Hagas lo que hagas, ahí están»; se ríe el último descendiente de una de las tres ramas secundarias. Como sus genes. «Salen». Se refiere a su interés por el arte, aunque sea sólo como escritor, y al pequeño imperio que ha levantado con la marca Lorenzo de' Medici. Esto último, por casualidad. «Había un joyero que explotaba la marca con mi nombre, lo llevé a juicio y gané. Pero como podía volver a ocurrir, la registré y ahora tengo cuatro líneas de perfume y baño para hombres y cuatro para mujeres», explica.
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