Se va comprobando como caen los primeros puestos de la lista de los más ricos del universo mundo. Un tremendo golpe de dinero a un multimillonario mexicano hizo que le quitara el puesto número uno a Bill Gates. A los magnates puedes contarlos, pesarlos, establecer baremos de fortunas inmensas. Lo difícil por no decir imposible es encontrar al hombre más pobre del globo. ¿Cómo se hace eso si son infinitos los que no tienen nada? Por no tener no tienen siquiera la posibilidad de destrozar algo como terapia contra el estrés en su inútil tarea de buscarse el pan de cada día sin resultados.
Porque la última moda, aparte de talasos y balnearios para el sosiego y el descanso, es por contra ponerse a destrozar a diestro y siniestro con furia espectacular para liberar el mal rollo concentrado. Supimos de un cementerio de coches a disposición del usuario que a mazazos contra los autos pretende que salga el gato negro que lleva dentro. Ahora, le ha tocado la ola destructora a un hotel y allí se fue a desestresar un grupo en pleno jamacuco estresante. Destrozaron a placer enseres y mobiliario en perfecto estado. Tratamiento a lo que se ve despilfarrador por otro lado, al tiempo que se desahogaban despotricando contra el jefe o el Vaticano. No sé, pero curarse a base de dar porrazos contra una pared, intentar recuperar el control descontrolándose trae a la memoria recientes y terribles historias de víctimas del estrés.






