Están las ganaderías fijas y seguras. Con una novedad atractiva: el debut de una ganadería peculiar, la de Antonio Bañuelos. De encaste Tamarón-Domecq, como la inmensa mayoría silenciosa. Pero de una rama escogida: la de Torrealta. Bañuelos es el primer criador de bravo radicado en Burgos que ha entrado en los libros de fama. Parte de la fama es lidiar ahora en Pamplona una corrida de museo. La mata El Juli. Va a ser el espectáculo estelar de sanfermines. El mejor de la feria. El 13 de julio.
En Pamplona no falta ni sobra nadie nunca ni nada. ¿Ganaderías? Las que tienen que estar, que son ocho. Dos tremebundas: Miura y Dolores Aguirre. Una comercial: Victorino Martín. Y cinco no tan temibles ni tan comerciales, pero con seriedad de luto. O de alivio de luto. Bañuelos y los clásicos: Cebada Gago, Jandilla, el Marqués de Domecq y Fuente Ymbro.
De un año a otro el reparto de toreros ha variado. En 2006, fueron veinticuatro matadores para ocho tardes. No repitió ninguno. Sin protagonismos. Pero es que hubo protagonistas. Dos grandísimos: Castella y Ferrera. A los dos héroes los esperan en Pamplona la gente y las peñas. Fieles, acogedoras, báquicas, incondicionales, seductoras, urgentes, bélicas, rugientes. El gran circo romano. Ferrera repite con la de Victorino. Y mata los fuenteymbros. Un machote. Castella se ha apuntado a marqueses y bañuelos.
El novio de la muerte
Sin embargo, la apuesta fortísima de Pamplona es este año un torero insurgente, apocalíptico y con ganas proclamadas de, si es preciso, dejarse matar. El novio de la muerte: Alejandro Talavante, de la Puebla de Sancho Pérez, provincia de Badajoz. Dos tardes torea: la de Cebada Gago, que puede salir buena o no, pero saldrá armada hasta las raíces de las muelas; y la del Marqués de Domecq, que podría ser, de partida, la más amable de la feria. Amable dentro de un orden. ¿Cuidado con el perro pequinés, que come jamón también!
La feria está montada sobre coordenadas estables: en el fin de semana de masas, los días 7 y 8, las dos corridas tormentosas, Dolores Aguirre y Miura. Y luego, seis tardes de menos ajetreo. Con algunas novedades, porque San Fermín se abre a variaciones por sistema. Se ha repescado al arlesiano Juan Bautista, que es uno de los tres matadores debutantes en la feria. Los otros dos, el murciano Rafaelillo y el madrileño Iván Vicente. Entran uno y otro en el trago borrascoso de Aguirre-Miura. Prueba de fuego candente. Está pendiente de resolverse la sustitución de El Fandi, que será seguramente baja. Se da por seguro que Ferrera, lo mismo que Manzanares. Hará los honores Jesulín, atentamente llamado para despedirse de un público que lo respeta y quiere de verdad. ¿Ausentes? Ponce, que declinó una invitación de compromiso. Algún otro torero de menor perfil: Perera, César Jiménez, Posada. Por supuesto, José Tomás. Y falta, desde luego, Cayetano.






