
El arquitecto valenciano asistía en Roma a la inauguración de una exposición sobre su obra, dedicada a sus bocetos y esculturas, en el prestigioso enclave de las Escuderías del Quirinale. En este marco distendido, hizo por primera vez declaraciones sobre el asunto. Calatrava, de talante pacífico, no quiso añadir más tensión ni entrar en detalles. «Llegaremos donde se llegue, pero lo importante es que se entienda que el arte debe ser protegido, y ahora en España no lo está», resumió.
Su mano derecha y portavoz, el director del estudio, Fernando Villalonga, que lleva las riendas en el conflicto, sí que se explayó. «Es una cuestión de democracia, de sensibilidad, cuando encargas una obra singular es una obra de arte. La autoridad tiene el deber de conservarla y el artista tiene el derecho a la integridad de la obra, el mundo artístico nos apoya, es una batalla civil», explicó.
«Ha sido desagradable»
A estas alturas, tras llegar a los tribunales, Villalonga reconoce que las relaciones se han deteriorado mucho. «Ha sido muy desagradable, a nadie le gusta verse inmerso en una polémica así y llegar a los insultos, porque hasta le han llamado 'pesetero'», dijo en referencia a una expresión del alcalde, Iñaki Azkuna, pues el arquitecto pidió tres millones de indemnización si no se derribaba la pasarela aneja. Azkuna también insinuó que la polémica surgía porque Calatrava quería hacer también el acceso añadido.
El portavoz del arquitecto asegura que no había una mala disposición inicial de Calatrava, reciente Premio Nacional de Arquitectura, y pone como ejemplo lo ocurrido en el aeropuerto. «Necesitaba modificaciones ¿y a quien llamaron? A Santiago, claro, y las hizo. La arquitectura es funcional, se adapta a las necesidades de la gente y todo se puede hablar, pero hace falta un poco de respeto», analiza. «Si hubiera habido más sensibilidad no hubiéramos llegado a esto, se ha llevado mal», lamenta. «Quisimos hablar, se podía hablar, enviamos cartas, pero luego llegaron los insultos...».
Villalonga repite varias veces lo de los insultos, se ve que el conflicto ha quedado un poco envenenado. Calatrava pretende que se retire la pasarela añadida al puente y parece que después todo se podría hablar. De todas formas, el tribunal se pronunciará y el Ayuntamiento tampoco está por la labor de cambiar de idea.
De momento, el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Bilbao se manifestó por primera vez hace dos meses, aparentemente a favor de Calatrava, al declararse competente por considerar el puente una obra artística, tal como reclama el arquitecto con la Ley de Propiedad Intelectual en la mano. El Ayuntamiento, que quería trasladar el caso al campo contencioso-administrativo, sostenía que este ley sólo atañe a «proyectos, planos, maquetas y diseños», no a una obra arquitectónica.








