
El cliente más exigente puede reservar la llamada 'Stasi Suite' (sólo 59 euros la noche), que está decorada con muebles originales de antiguos miembros del Comité Central del partido. Los jóvenes mochileros, en cambio, pueden escoger el 'Campamento de pioneros', una habitación que tiene hasta seis camas.
«El éxito ha sido enorme y estamos siempre llenos», cuenta Liliana Lehman, la recepcionista del hotel. «Muchos de nuestros clientes son habitantes de Berlín-Este que desean recordar los viejos tiempos». Y Ostel, desde luego, es el mejor lugar de la ciudad para reencontrarse con la Historia.
Con una paciencia de anticuario, los dos jóvenes propietarios de Ostel, Daniel Helbig y Guido Sand, buscaron en todos los rincones de la extinta RDA los muebles necesarios para adornar el establecimiento. Todo es original, desde las alfombras hasta la ropa de cama, los cuadros, los aparatos de radio, las televisiones y, por supuesto, las fotos de los antiguos jerarcas colgadas de la pared.
En la recepción, cuatro grandes relojes de pared marcan la hora de Moscú, Pekín, La Habana y Berlín. «Queremos conservar la cultura de la antigua RDA, pero no somos para nada nostálgicos del viejo régimen», matiza Daniel Helbig. «Al cliente le ofrecemos la posibilidad de sentir cómo se veía Berlín desde una vivienda de la RDA».






