Es innegable que cada vez ves a más padres tirando del cochecito, jugando en el parque con los niños, cambiando los pañales, bañándoles, dándoles el biberón, levantándose a altas horas de la noche, llevando al retoño al pediatra, compartiendo tareas con las superestresadas madres. Aún así, ellas, según el citado estudio, dedican tres veces más tiempo que ellos al cuidado de la prole. El varón invierte 157 horas y la mujer 561. El tiempo habla y ajusta las cifras del reloj sin tapujos.
Llegaron los permisos de paternidad que podrían cambiar en muchos aspectos el desigual y desajustado panorama familiar, y se está comprobando que el número de beneficiarios que se acogen a él son muchos menos de lo que se esperaba. Vuelve Rodrigo Rato y alega que quiere más tiempo para sus hijos, y la sombra de la duda se propaga en general. Las sociólogas Inés Alberdi y Pilar Escario destacan en el modelo del nuevo pater familias que éste se va alejando del 'padre padrone' de otros tiempos, de cuando el uso preceptivo del 'usted' entre padres e hijos. Están pasando a ser seres más afectivos, por lo que en las jóvenes generaciones de progenitores la ternura gana enteros y los perderá el machismo. Aprender a revalorizar la ternura y tantas otras cosas que nos enseñan los pequeños a los adultos son materias que no nos pueden legar ni los libros que ayudan a conocer el mundo. «Ese es mi libro: un libro de tres años revolcándose sobre la alfombra», dijo una singular e ilustrada condesa de un tiempo pasado.






