
La patronal ha adoptado esa medida tras constatar que la retirada por parte de LAB de la mesa de negociación, comunicada hace dos semanas, hacía inviable, en su opinión, cualquier consenso. Con la central abertzale fuera del proceso, un acuerdo de eficacia general -suscrito por más del 50% de la representación sindical- requiere de forma ineludible el respaldo de ELA. Y la FVEM cree que esta organización no está por la laboral de avanzar en las conversaciones.
La ruptura del diálogo se ha producido pese a que en la última reunión, celebrada el 20 de junio, se había fijado el 26 de septiembre como fecha para la próxima cita, a propuesta de UGT. Sin embargo, fuentes empresariales precisaron que tal encuentro estaba condicionado a que se produjeran novedades que permitieran avanzar en la negociación. En cualquier caso -precisó Jaime Fernández, director gerente de la patronal-, si esa cita llegara a producirse sería para hablar del convenio de 2008, dado que la FVEM considera cerrado el del presente ejercicio, igual que el de los tres anteriores.
El plus de la firma
El incremento salarial que ha recomendado a sus afiliados es inferior en un cuarto de punto al 3,25% planteado en su oferta de hace dos semanas. Y es que, en opinión del gerente de la FVEM, la firma de un acuerdo siempre «tiene un plus», que habría sido aún más alto -precisó- si el proceso hubiera llegado a buen término. Además, en su oferta «definitiva» del pasado día 20, la parte empresarial propuso complementar hasta el 100% las retribuciones en el caso de baja por accidente de trabajo, aunque condicionadas a objetivos sobre el absentismo laboral.
El objetivo de la trascendente decisión adoptada por la Federación Vizcaína de Empresas del Metal -aseguró Jaime Fernández- es dotar de un «marco de estabilidad» al sector. Además, la negativa a reducir la jornada de trabajo -escollo insuperable de las negociaciones durante estos cuatro años- tiene como finalidad «mantener la competitividad de las empresas para asegurar el empleo», señala en un comunicado su organización, para recordar a continuación que el tiempo de trabajo en el sector es el más bajo de España y que está entre los más reducidos de Europa. El convenio de de Barcelona -subrayó- tendrá en 2012 un total de 48 horas más al año que el actual de Vizcaya.
Por primera vez en estos cuatro ejercicios sin pacto laboral, la FVEM ha recomendado a las empresas asociadas que el incremento salarial se produzca con efectos retroactivos al pasado mes de enero. Para que no se produzcan problemas con la Seguridad Social, pedirá a la Tesorería que las cantidades a pagar las considere como atrasos de convenio, pese a que éste no haya sido suscrito. De no ser así, las compañías serían sancionadas por no abonar las cuotas sociales de esa subida en el mes correspondiente.
En Álava, el convenio del metal -18.000 trabajadores afectados- lleva, como en Vizcaya, sin renovarse desde 2003, aunque en este territorio las conversaciones siguen abiertas. En principio, hoy tendrá lugar una reunión negociadora, aplazada varias veces ante el proceso de renovación de la cúpula de la patronal SEA.
En Guipúzcoa, la negociación permanece oficialmente abierta, aunque LAB también se ha retirado de ella, lo que hace inviable un pacto sin el concurso de ELA. En este territorio, el acuerdo anterior caducó el pasado año.






