
El dato aporta algo de esperanza en un momento en que cada vez más organismos e instituciones encienden las luces rojas por la elevada dependencia energética del exterior, la escasa eficiencia en el uso, y las excesivas emisiones de gases de efecto invernadero. Habrá que ver, con todo, si se trata de una mejora coyuntural o del inicio de una tendencia. El documento advierte que parte de la caída del consumo de petróleo en todo el mundo responde al encarecimiento que ha sufrido en los últimos dos años. Así, el barril de Brent registró un precio promedio de 65,14 euros durante el año pasado, frente a los 54,53 de 2005 y los 38,27 de 2004. En la actualidad su cotización se acerca a los 73 euros.
El crudo ha sido, precisamente, el responsable del descenso del consumo energético nacional. Para estar en marcha, el país precisó el año pasado de 1,602 millones de barriles al día, lo que supone una significativa caída del 0,9% respecto a 2005. España acaparó un 2% del petróleo consumido en el mundo, lo que le convierte en el decimosexto país con mayor demanda. Se trata de un dato muy positivo, ya que, al contrario de lo habitual, se produce en un año en que la economía creció con fuerza -3,9% de repunte del PIB-, lo que implica una mayor eficiencia en el uso.
Más gas y nuclear
La otra fuente energética que perdió peso en 2006 fue el carbón, fruto del Plan de la Minería que reduce su extracción y de las limitaciones medioambientales. La producción de una de las pocas materias primas autóctonas se redujo hasta el equivalente a 6,1 millones de toneladas de petróleo, lo que representa un descenso del 4%. Más pronunciada aún resultó la caída del consumo, que fue del 13,5%, hasta los 18,3 millones de toneladas equivalentes.
La demanda de gas, por contra, experimentó un importante repunte del 3,2%, hasta los 33.4000 millones de metros cúbicos o, lo que es lo mismo, el equivalente a 30 millones de toneladas de petróleo. La carestía de los precios no frenó el crecimiento en un país cada vez más volcado en esta materia prima y en el que no paran de construirse centrales de ciclo combinado, que producen electricidad a partir del gas. España acapara el 1,2% del consumo mundial, lo que la sitúa en el puesto vigésimo segundo entre los países consumidores. Los principales proveedores fueron Argelia y Noruega, a través de gaseoducto, y Nigeria, Qatar, Egipto y Trinidad-Tobago, a través de barcos.
En cuanto a las energías no emisoras de gases contaminantes, destaca el crecimiento del 4,6% que experimentó el consumo de la nuclear. Y ello pese a que el Gobierno se ha comprometido a que estas centrales vayan perdiendo peso en el 'mix' energético nacional. Con el equivalente a 13,6 millones de toneladas de crudo, España se posiciona como el decimoprimer consumidor mundial. El fin de la sequía, por su parte, tuvo un efecto muy positivo en la energía hidroeléctrica, que creció un 32,1%.






