
Robinho celebra uno de sus goles. /AP
La genialidad de Robinho ha aflorado en la Copa América para devolver con un 'hat trick' la honra perdida a Brasil, en una jornada que se ha completado con la clasificación ya matemática de México para la segunda fase.
El delantero del Real Madrid fue la estrella de la goleada por 3-0 sobre un timorato Chile, que nunca buscó con fe la victoria y al final lo pagó en sus propias carnes. Brasil fue de menos a más en el partido. El equipo de Dunga ofreció al principio la misma pobre imagen que en su presentación ante México, que le ganó con justicia por 2-0.
El penalti cometido sobre Vagner Love y convertido por Robinho a los 36 minutos abrió el cerrojo chileno, pero todavía hubo que esperar hasta casi el minuto 80 para ver al Brasil ofensivo y espectacular.
En ese tramo final irrumpió la clase de Robinho, que anotó el segundo en una buena habilitación de Vagner Love para marcar con suave toque por elevación. La guinda llegó con el tercer gol en una vistosa jugada personal con autopase, regate y un excelente zurdazo que se coló junto al poste.
México, que superó por 2-1 a Ecuador, refrendó una vez más que es un invitado de lujo en el torneo sudamericano. En Venezuela 2007 cumple su séptima participación con el excelente balance de dos subcampeonatos y dos terceros puestos. Está claro que su objetivo aquí es coronarse ya de una vez. Demostró que su inesperada victoria por 2-0 sobre Brasil en la presentación no fue una casualidad. Hoy, en Maturín, doblegó a un correoso Ecuador por 2-1 y siempre dio la sensación de que tenía bajo control el partido.
Nery Castillo, que maravilló frente a Brasil con un gran gol de sombrero, abrió la cuenta y Omar Bravo, en un incontestable testarazo, sentenció antes de que Edison Pérez redujera diferencias para Ecuador.
Con México ya en cuartos de final, la última jornada de este grupo B se presenta muy emocionante. México se enfrentará a Chile, que al menos necesita empatar para pasar de ronda.
La situación de Ecuador es poco menos que dramática. Se mide a Brasil con la imperiosa necesidad de ganar, empresa harto difícil a la vista de la mejoría de los hombres de Dunga. Incluso si los ecuatorianos lograran la proeza de superar a Brasil, tampoco tendrían garantizada su presencia como uno de los dos mejores terceros.