-No compro ropa, pero en una tienda de plantas me vuelvo loca.
-Y en una tienda de animales.
-Los gatos son un gasto asumido de antes. Salvo el nuevo, los demás llevan conmigo diez años. Es un compromiso.
-¿Aprovecha las ofertas del súper?
-Es verdad que compro productos sin marca, que hacen la misma función y son más baratos. Pero algunas ofertas no están pensadas para dos porque las de 2x3 resultan ser mucha cantidad.
-Una curiosidad. ¿Cuándo aprendió a hacer patchwork?
-Fue un reto que me planteó mi madre con 19 años porque decía que nunca acababa las cosas y terminé una colcha. Pero desde niña, con diez años, quería ser autosuficiente y vivir en el campo, aunque tengo mi licenciatura de Bioquímica y Botánica.
-¿Piensa en regresar?
-Si no estuviera bien económicamente, volvería a Sudáfrica. Echo de menos a la familia, pero éste es el hogar de Noa. Y, además, allí hay mucha inseguridad y no quiero que crezca entre crímenes y racismo. Lucharé lo que pueda porque me gusta el estilo de vida que llevo aquí. Y estoy enraizada en mi casa de Gatika.










