PRINCIPALES COMPRAS
Para llegar a este punto, Iberdrola ha tenido que sortear muchos obstáculos. El mayor de ellos la OPA hostil que lanzó Gas Natural en marzo de 2003 a 17 euros por acción -ahora cotiza a más de 41-. El 'asalto' se frustró por el veto de la Comisión Nacional de la Energía (CNE). Los riesgos de un 'ataque' no han desaparecido en la actualidad. Pese al gran tamaño que ha ganado el grupo vasco, comandado por Ignacio Sánchez Galán, todavía existe la posibilidad de que sea absorbido. No hay que olvidar que gigantes del sector como EDF casi triplican su valor en Bolsa, con 146.285 millones, y que cabe la opción de que varias firmas unan sus fuerzas para dar el 'golpe'.
De hecho, el mercado no ha parado de especular con una posible 'abordaje' de ACS, principal accionista de Iberdrola con el 11,8% del capital, para tomar el control de la eléctrica. La constructora presidida por Florentino Pérez desembarcó en la compañía vasca para fusionarla con Unión Fenosa, de la que tiene un 40%, pero ante el rechazo de Galán a este proyecto está buscando otras salidas. Se cree que la entrada reciente en escena del vicepresidente de Suez, Albert Frère, que ha adquirido el 5% del capital, es fruto de este proceso para recabar apoyos.
Estos movimientos han hecho que, en algunos círculos, la carrera de compras a la que se ha lanzado el presidente de Iberdrola se interprete como una huida hacia adelante, un intento de conjurar esta amenaza. Galán, sin embargo, defiende el carácter estratégico de la expansión que está promoviendo. Así como al tomar las riendas de la empresa en 2001 apostó por el crecimiento orgánico y, sobre todo, por una vuelta al negocio básico -entonces estaba de 'moda' la diversificación hacia otras áreas-, a finales de 2006 anunció un cambio de táctica: crecer mediante compras en el extranjero, preferiblemente en mercados liberalizados. Con esta meta, en noviembre acordó la adquisición de Scottish Power por 17.100 millones y en junio ha dado el salto en EE UU con Energy East -en este país ya contaba con una sólida posición en el terreno eólico-. De cara al futuro, el máximo responsable de la eléctrica vasca ha dicho que se acabaron las operaciones corporativas por un tiempo y que se va a centrar en desarrollar los proyectos que tiene.
Apoyo del consejo
El consejo de Iberdrola -en el que no están presentes ni ACS ni Frère, pero sí la BBK- avala la estrategia de Galán. La compra de Scottish Power suscitó algunas dudas al principio en la caja de ahorros, pero terminó respaldándola y la adquisición de Energy East ha recibido el aplauso unánime de todo el órgano de gobierno. En la reunión de lunes, en la que se aprobó la operación, los miembros del consejo quisieron expresar «su apoyo incondicional al equipo directivo y al liderazgo de su presidente» tras constatar que el grupo vasco se ha transformado «en una de las más importantes empresas energéticas mundiales».
Este proceso de crecimiento, que se ha financiado en gran medida con ampliaciones de capital, ha diluido el poder de la BBK, que ahora controla un 7,2%. Sin embargo, la caja de ahorros asume esta pérdida de peso a cambio de ver a Iberdrola consolidarse como una de las 'grandes'. En algunos sectores de la entidad siguen apostando por un pacto con La Caixa para una fusión con Gas Natural, pero estas negociaciones tendrían que tener en cuenta la nueva dimensión de la eléctrica vasca.






