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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Jueves, 9 febrero 2012

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crimen en un bar de deusto
El reencuentro más triste
El padre de la chica colombiana asesinada, llega a Bilbao para despedir a su hija y pedir justicia. «Estoy maluco, es muy duro», lamenta
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Luis Alvárez, padre de Cristina, reza en la capilla del tanatorio donde yace su hija. / FERNANDO GÓMEZ
Hacía tres largos años que Luis no veía a su hija Cristina Isabel. Su mujer Mercedes emigró de Cali en 1997 y, después de ser deportada y regresar a Bilbao, fue trayendo a toda la familia. La desgracia ha querido que ayer la madre, los tres hermanos y el padre de Cris, «el único que faltaba», velaran juntos su cuerpo en el velatorio de Funerarias Bilbaínas. «Estoy muy maluco, esto es muy duro», acertaba a decir el hombre, afectado por calmantes y exhausto después de un maratoniano viaje en avión Cali-Bogotá, Bogotá-Madrid, este último de nueve horas y media.

«La Cancillería se portó muy bien, me dio una visa (el visado) en diez minutos», agradecía el hombre, horas después de su llegada a Bilbao a mediodía de ayer. Humilde fabricante de calzado, «contratista independiente», como se define, Luis dispone ahora de un permiso de tres meses de estancia en España; después tendrá que regresar a Colombia. «No puede volver allá solo con tanto dolor», protestaba su cuñada Carmen.

Cristina soñaba con poder traer a su padre a Bilbao. Justo los días antes de morir, arreglaba los papeles para conseguir la reagrupación familiar. Trabajaba duro para poder demostrar que disponía de medios, tal como exige la ley. Cuidaba a un niño, limpiaba un gimnasio y una oficina y era camarera en un restaurante de la calle Iparraguirre. La madre de Cristina mostraba ayer el recorte del periódico en el que su «patrona» lamentaba en una sentida carta la pérdida.

En medio del drama, ha habido algo positivo. Luis ha conocido a su nieta Ohiane, de dos meses, hija de Carolina. «Ha sido lo único bueno», decía. Delgado, bien parecido y de tez morena, se enteró de que su hija había muerto por una llamada telefónica. Los medios de comunicación, entre ellos la emisora radio Caracol, han recogido ampliamente la noticia del homicidio. «Nos han destrozado el alma. Era una niña muy sana, no se merecía algo así», se dolía Mercedes, la madre. «Trabajaba de lunes a domingo, y cuando podía salía a tomarse una copita».

La familia, molesta por que el juez haya dejado en libertad al joven detenido como cómplice del presunto autor material del homicidio, reclamaba ayer «justicia». «Le abrió la puerta de emergencia y sabía lo que iba a hacer, fue directo a por ella porque la confundió con la camarera o porque la vio bailar tres piezas con el dominicano con el que había discutido y pensaba que era su pareja», aventuraba ayer Mar Jenny, una de sus primas. Cristina planeaba ir en julio con su sobrina Caren a Disneyland París. Han tenido que anular los billetes.
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