El miembro del Foro Ermua Antonio Aguirre, agredido ayer junto al Palacio de Justicia de Bilbao, ha considerado hoy que lo ocurrido era "algo casi anunciado" que evidencia "la intolerancia" del PNV. Asimismo, aseguró que el Foro Ermua no "provoca a nadie", sino que se limita a ejercer sus derechos, y anunció que no renunciará a acudir a la Justicia.
Aguirre explicó que todavía se encuentra "con el shock político y personal" de lo sucedido, que, a su entender, "venía cantado" desde que se produjo la primera declaración del lehendakari, Juan José Ibarretxe, el pasado mes de enero. En este sentido, indicó que Ibarretxe anunció que "no respondería al Foro Ermua porque éramos los generadores de la crispación y el odio en Euskadi", lo que supone "una acusación deleznable por falsa" y "una puesta en el punto de mira ante el nacionalismo radical y su propio nacionalismo y de los partidos que apoyan al Gobierno vasco".
De esta manera, consideró que lo ocurrido era "casi algo anunciado" y se agravó con el hecho de que los representantes del Foro Ermua no pudieran entrar al Palacio de Justicia por las entrada principal, donde había "un despliegue policial más amplio", sino que tuvieron que hacerlo por la entrada trasera, metiéndose "en una ratonera".
"Centenares de personas vinieron a por nosotros, con una violencia verbal y una rapidez tremenda, a acosarnos, acorralarnos, insultarnos, amenazarnos", explicó Aguirre, censurando que la Ertzaintza "soltó sin tomarle filiación" al autor de la agresión que sufrió.
El representante del Foro Ermua consideró que los hechos constituyen "una imagen triste para el País Vasco y para el resto de España, que ve cómo ciudadanos vascos se enfrentan a otros para ejercer sus derechos", lo que "dice poco de la dignidad y la democracia en este país" y evidencia "la intolerancia en la que está cayendo el PNV".