Martes, 6 de febrero de 2007
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POLÍTICA

Publicado: 18:03

juicio contra siete miembros de la banda
ETA mantiene estables a medio millar de activistas en territorio francés
Su actividad se manifiesta con el robo de coches y materiales necesarios para fabricar explosivos y falsificar documentos
Los efectivos de ETA se han mantenido casi estables en algo más de medio millar de miembros desde finales de la década de los años 80, ha afirmado hoy un experto en la lucha contra la banda terrorista en Francia en un juicio contra etarras en París.
Según documentos operativos incautados a ETA en Francia, los efectivos de la banda en 1987 oscilaban entre 540 y 560, y en 2002 había 517 registrados por la propia organización, cuyas estructuras operativas están en Francia, y donde su actividad se manifiesta con el robo de coches (unos 60 en 2006) y materiales necesarios para fabricar explosivos y falsificar documentos.
Esa precisión la hizo el comandante Jean Pargade, de la Subdirección Antiterrorista (SDAT) de la Policía Judicial francesa, ante el Tribunal Especial de lo Criminal de París. Ese tribunal, presidido por la juez Anny Dauvillaire e integrado por un jurado de seis magistrados, juzga desde el pasado día 1 a siete presuntos miembros de ETA por el delito de asociación de malhechores con fines terroristas y otros cargos, con el agravante de haber sido cometidos en "banda organizada".
Entre ellos se encuentran José Ramón Karasatorre Aldaz, "Zapata", y Juan Ramón Lete Alberdi, a quienes Pargade y su compañero de la SDAT, el oficial Jêrome Del Broglio, quien le sucedió hoy en la tribuna de los testigos de la acusación, encuadraron como formadores militares de los nuevos reclutas de ETA .
Responsables logísticos
Como integrantes de la sub-estructura de formación del aparato militar, Karasatorre y Lete desempeñaban además tareas logísticas: pasar a los activistas a través de la frontera o montar coches-bomba en Francia y ponerlos a disposición de los comandos que atentan en España, según especificó Pargade.
La especialidad en el funcionamiento de las bombas-lapas la tenía Karasatorre, dijo Del Broglio, quien apuntó asimismo que éste gestionaba junto a Lete un importante arsenal de ETA, como el hallado en un caserón de Castres (suroeste) conocido en la nomenclatura interna de ETA como "el escondite de la bruja".
Karasatorre y Lete fueron detenidos en diciembre de 2001 cuando se disponían, según todos los indicios, a desalojar una vivienda en en Auch (suroeste) para mudarse al caserón de Castres, ubicado al lado de una escuela primaria. Allí habían almacenado explosivos como pentrita y TNT, 21 proyectiles anticarro, 17 granadas para fusiles, 5 fusiles, 19 pistolas ametralladoras, 5 fusiles de asalto, varios revólveres y más de seis mil municiones de diferente calibre.
Junto a ellos fueron arrestadas Miren Aitzane de Orcolaga Echaniz y la francesa Laurentxa Beyrie, a quienes Del Broglio encuadró, en el caso de la primera, como una nueva recluta en fase de instrucción militar y, la segunda, como agente de enlace con los jefes de ETA y encargada de labores de tipo logístico, como alquiler de viviendas, así como del reclutamiento de jóvenes franceses para la banda.
Los cuatro cayeron unos días después de que en las inmediaciones de Auch fueran arrestados por la Gendarmería los otros acusados: el ex concejal de Herri Batasuna Iñaki Lizundia Alvarez, Nerea Garaizar San Martin y Gabriel Saez Totoricaguena. Capitaneado por Lizundia, ese trío centralizaba la red de información de ETA conocida como "Edurne" o "Pianistas".
Las 'cantadas'
Según Del Broglio, esa estructura se encarga de recopilar en una base de datos toda la información sobre las 'cantadas' o informes que hacen los etarras tras ser detenidos para tratar de mejorar la seguridad de la banda, así como la información sobre objetivos potenciales de ETA , ya sea para atentados o para extorsiones.
Añadió que entre la abundante documentación incautada en el transcurso de esta investigación judicial figuraban datos exhaustivos de numerosas personalidades españolas, la mayoría de ellas miembros del Opus Dei, que son "objeto de extorsión de ETA ".
Pargade indicó que sólo en el 2002 ETA ingresó unos 1,5 millones de euros, procedentes esencialmente de la extorsión a industriales en España, y sus gastos de funcionamientos fueron de 2 millones. Aparte de la acusación general contra todos, Lizundia responderá también de tentativa de asesinato contra tres gendarmes.

 
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