Ha sido una ruptura por la vía de los hechos, distinto al comportamiento etarra en las dos grandes treguas anteriores, la de 1989 y la de 1998- 1999. En 1989, con motivo de la tregua que dio lugar a las conversaciones de Argel, la ruptura fue el resultado de los desacuerdos de la reunión mantenida en la capital magebrí los días 22 y 23 de marzo entre la representación de la banda y los enviados del Ministerio del Interior.
El día 28, ETA difundió su versión sobre el desarrollo de los encuentros y los supuestos compromisos adquiridos, compromisos que no fueron ratificados por el Gobierno al considerar que se presentaba como pactos sellados asuntos sobre los que no había habido acuerdo. El desmentido del Ejecutivo motivó que el mismo día 28 ETA diera un ultimátum para que en el plazo de 24 horas el Gobierno español cambiara de postura ratificando los supuestos acuerdos alegados por la banda, entre los que estaban la constitución de una mesa de partidos entre el PSOE y Batasuna y el traslado a Argelia de tres dirigentes de ETA encarcelados en Francia.
Después de ese ultimátum, ETA difundió otro comunicado en el que ampliaba el plazo dado al Gobierno en setenta y dos horas para que rectificara. El día 4 de abril, la banda declaró "abiertos todos los frentes", amenaza que se hizo realidad el día 7 con la comisión de los primeros atentados en tres meses. El día 10, el Gobierno español dio por finalizado el proceso de diálogo.
Aviso previo
Diez años más tarde, en la tregua iniciada en 1998, el proceso de ruptura se desarrolló en dos partes. El 10 de julio de 1999, en una reunión secreta con PNV y EA, ETA anunció a estos dos partidos que la tregua estaba suspendida, aunque les advirtió que reanudaría los atentados cuando lo considerara conveniente.
La ruptura se formalizó el 28 de noviembre, mediante la difusión de un comunicado en el que se indicaba que a partir del 3 de diciembre se reanudaría la actividad terrorista. ETA justificó la ruptura de esta tregua achacando la responsabilidad de este paso al PNV y a EA por no haber querido secundar a la banda en sus intentos de establecer un nuevo pacto político que incluyera la celebración de elecciones para un "parlamento de Euskal Herria" que debían celebrarse en la comunidad autónoma vasca, Navarra y el País Vasco francés.