El Tribunal que juzga a Sadam Hussein por la matanza de 148 chiíes ha condenado al dictador depuesto y a dos de sus siete colaboradores a morir en la horca. "El Gobierno será el responsable de las consecuencias, de los cientos, miles e incluso cientos de miles de personas cuya sangre será derramada", ha advertido el segundo grupo suní más relevante del Parlamento iraquí.