Ir a una tienda física a que te instalen las aplicaciones: así es tener un móvil en Corea del Norte

Unas mujeres norcoreanas compran un móvil en Pyongyang, /RR SS
Unas mujeres norcoreanas compran un móvil en Pyongyang, / RR SS

El férreo control del Gobierno de Pyongyang sobre las libertades de sus ciudadanos limita el uso de las nuevas tecnologías

IÑAKI JUEZ

Las nuevas tecnologías no conocen fronteras. Vivimos en un mundo cada vez más interconectado pese a que existen países que hacen todo lo posible para mantenerse aislados del planeta. Como Corea del Norte que, pese al férreo control del Gobierno de Pyongyang sobre las libertades individuales de sus habitantes, no ha tenido más remedio, en buena parte gracias a su reciente apertura con China, que abrir un poco la mano y permitir a sus ciudadanos utilizar los teléfonos inteligentes como sus vecinos de Corea del Sur. Eso sí, con sus propias y sorprendentes reglas, como el hecho de tener que ir a una tienda física para que te instalen las aplicaciones. Bienvenidos a lo que bien podría ser uno de los futuros distópicos que aparecen en la serie 'Black Mirror'.

Pese a ser uno de los países más herméticos del mundo, las pocas personas que logran visitar Corea del Norte describen aspectos de la vida cotidiana de sus habitantes que no dejan de sorprendernos. Incluso algunos se atreven a traerse algún que otro 'souvenir'. Fue el caso del bloguero y desarrollador de software Christian Budde Christensen, que logró hacerse con el Arirang 151, uno de los escasos smartphones disponibles en ese país al estar especialmente diseñado para cumplir los férreos estándares de seguridad y vigilancia impuestos por el gran líder Kim Jong-un.

Kim Jong-un supervisa una de las factorías dedicadas a la fabricación de smartphones.
Kim Jong-un supervisa una de las factorías dedicadas a la fabricación de smartphones. / AGENCIAS

Tal como describe en un artículo de su blog, el Arirang 151, fabricado en China bajo la supervisión del régimen de Pyongyang, podría ser un móvil más de gama baja con Android como sistema operativo. Hasta ahí todo normal. Pero cuando se excarva un poco en la superficie aparecen las curiosas diferencias respecto a los modelos que se venden en el resto del mundo. Pese a ser lanzado en 2016, este smartphone cuenta con unas características técnicas propias de un smartphone de épocas pasadas.

Comunicaciones capadas

De hecho sólo tiene conexión 3G y, encima, como corresponde a un régimen dictatorial, capada por las autoridades para controlar al máximo las comunicaciones de sus ciudadanos, ya que sólo puede conectarse a la red de este país para acceder a las poco más de 200 webs disponibles en este Internet en miniatura hecho a imagen y semejanza de Kim Jong-un. No en vano es el Estado asiático el encargado de comercializar el que muchos consideran el 'iPhone' oficial del régimen socialista.

Por si todo ello no fuera suficiente, el Arirang 151 carece de Wifi ya que en todo el país este bloguero no encontró ni un solo punto de acceso. Lógico teniendo en cuenta que es una tecnología que prácticamente imposibilita controlar y restringir el acceso a las comunicaciones con lo que muchos norcoreanos aprovecharían para describir al mundo las penalidades que realmente padecen. Asimismo, y por idénticas razones, es imposible que los dueños de estos teléfonos puedan compartir cualquier tipo de información, ni tan siquiera por bluetooth. Y tampoco pasar archivos de un ordenador al móvil vía USB, no vaya a ser que los smartphones queden infectados de propaganda capitalista.

Anuncio publicitario del Arirang 151
Anuncio publicitario del Arirang 151 / RRSS

Este smartphone también cuenta con unos modestos 4GB de almacenamiento interno, ahora el estándar es de 64 GB, aunque, por lo menos, se puede ampliar su memoria a través de las tarjetas microSD, lo que viene muy bien para guardar las fotos captadas por sus cámaras: la trasera de 13 megapíxeles y la frontal de 5 mpx. Por tanto, resulta hasta lógico que este móvil con el limitado hardware que tiene sólo pueda soportar Android 4.4.2, cuando Google está a punto de lanzar la edición 9.0. Eso sí, se trata de una versión del sistema operativo tan«sumamente modificado», como señala Budde Christensen en su blog, que parece diseñado desde cero por informáticos de Corea del Norte. Incluso cuenta con su propio nombre: RedStar

Además de venir con un vídeo promocional de cinco minutos y 500 megabytes que ocupa gran parte de la limitada memoria con la que cuenta su disco duro, este Android norcoreano cuenta con un montón de bloatware (software de relleno preinstalado de serie), incluidos juegos tan populares en el mundo capitalista como Super Mario Run, Plantas contra Zombis o los Angry Birds. Algo lógico teniendo en cuenta que el móvil carece de una tienda de aplicaciones online como la PlayStore de Google.

De hecho, los norcoreanos que quieran tener nuevas aplicaciones o juegos en su teléfono deben acudir a un establecimiento físico para que se lo instalen. Dicho establecimiento está situado en el segundo piso del Centro de Tecnología de la Información de Pothonggang, un departamento comercial de Pyongyang. Una vez allí, y previo pago ya que no existe la posibilidad de descargarlas gratis, el usuario debe escoger el sofware que quiera de un reducido catálogo disponible, ya que ha sido convenientemente modificado para permitir a las autoridades espiar a los dueños de este smartphone y tenerlos monitorizados en todo momento.

Sistema para encriptar los mensajes

Eso sí, ni tan siquiera siguiendo las férreas directrices del Gobierno de Pyongyang pueden tener los norcoreanos acceso a las redes sociales. Para compensar, existe una aplicación preinstalada para bloquear programas y encriptar mensajes. A pocos se les escapará que su función es justamente la contraria. Convertirse en un visillo tecnológico instalado por las autoridades con el fin de vigilar a todos los usuarios que pretendan ocultar algo en un smartphone. Y a todos en general, ya que, tal y como recuerda el propio Gobierno de Pyongyang, todos los datos almacenados en estos smartphones les pertenecen.

Fotografía del 'Jindallae 3'.
Fotografía del 'Jindallae 3'.

Y no nos olvidemos el 'Jindallae 3', un híbrido del iPhone 6 y el Samsung Galaxy S7 Edge lanzado al mercado el pasado año y fabricado por la compañía norcoreana Mangyongdae Information Technology Corporation. Incluso los logotipos de las aplicaciones (un navegador de Internet, una aplicación de fotos, una calculadora, un reproductor de música y un juego de cartas) son prácticamente idénticos a los oficiales de Apple. De hecho, existe también un 'iPad', de idéntico nombre al de la compañía de la manzana mordida, y que cuesta unos 200 dólares. Lo curioso de este producto, de modestas características técnicas, es que carece de la posibilidad de conectarse a la Red de redes, de nuevo por la ausencia de puntos de acceso Wifi.

Unos dispositivos móviles que, pese a todas estas limitaciones, están fuera del alcance de la mayoría de la población norcoreana por su alto precio. De hecho, sólo las personas con posibilidad de acceder a las divisas extranjeras pueden pagarlo. Así, se calcula que tan sólo cuatro millones de ciudadanos son dueños de un smartphone. Es decir, la sexta parte de la población de la república socialista a la que no le importa estar expuesta al ojo que todo lo ve del líder supremo las 24 horas del día.

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