Mamá, tengo un gemelo en la nube

Una de la soluciones de la firma elgoibartarra Sariki, en colaboración con Vicomtech, que permite reconstruir piezas en 3D. /USOZ
Una de la soluciones de la firma elgoibartarra Sariki, en colaboración con Vicomtech, que permite reconstruir piezas en 3D. / USOZ

La irrupción de las copias digitales ha llegado para transformar la industria y la propia vida cotidiana. Procurar que todos los procesos sean eficaces y eficientes y garantizar que esos procedimientos sean inexpugnables y seguros se ha convertido en la clave actual del 4.0

ALEXIS ALGABA

«No estamos tan lejos, es el siguiente paso». Uno escucha esa frase y mira delante de sus pies cómo se advierten pintadas dos huellas. Doy el paso o no lo doy. Asusta. Un robot se afana en dibujar el modelo digital de una pieza. «¿Va a hacer mi copia virtual?», pregunto todavía un poco más asustado. «Lo puede hacer y no tardaremos mucho en ver en la Sanidad como cada uno tenemos nuestro gemelo digital en la nube», explica Iñigo Lazkanotegi, director de proyectos de Industria 4.0 de Tecnalia. El investigador añade que el historial clínico actual no es otra cosa que «una copia simplificada» de ese «gemelo digital». No sé si llamar a mi madre para darle la noticia de que voy a tener un gemelo virtual en la nube. Desdeño la posilibidad por los millones de preguntas a las que me enfrento, así que me decanto por incidir en las posibilidades que para la industria se abren con esta tecnología.

El denominado «gemelo digital» viene de la NASA, de los años 70, pero ahora se está aplicando «de forma masiva» en la industria. Se trata del modelo virtual de un proceso o producto, que reproduce digitalmente el comportamiento y rendimiento de su versión real a la que se empareja con la máxima fidelidad. Su funcionamiento se basa en la retroalimentación permanente con información de sus respectivos entornos (físico real y óptimo virtualizado) permitiendo una evolución rápida y eficaz hacia versiones cero defectos, más eficientes y adaptadas a su entorno. «Podemos hacer al coche, a la pieza o al petrolero que tengamos copiado las 'perrerías' que se nos ocurran para ver cómo evoluciona y cuál es su comportamiento y envejecimiento», describe Lazkanotegi.

Una tecnología similar con el objetivo de anticiparse al error es la que Sariki y Vicomtech han diseñado y que ya aplican firmas punteras como Orkli, GKN o Fagor Ederlan. Un sistema de medición sin contacto que «garantiza que el proceso de fabricación sea óptimo ya que se pueden tomar decisiones durante el proceso», apuntan Monika Gaztañaga y Ainhoa Isasi. De esta forma el proceso de verificación de las piezas se adelanta en la cadena productiva, ganando en eficiencia y eficacia. «Un visitante nos ha propuesto la posibilidad de utilizar esta técnica para digitalizar pies y así crear el calzado perfecto», añaden. Otra posibilidad que se abre para que la tecnología diseñada para la industria pueda cambiarnos la vida cotidiana.

«Las empresas vascas han entendido que sin ciberseguridad no pueden salir al mundo»

Hibridación y servitización

Esa técnica de conectar máquinas con softwares de control es lo que Aitor Alzaga, de IK4 Tekniker, define como hibridación. Este centro de investigación expone un sistema de monitorización predictiva, el cual mediante sensores que analizan los componentes del lubricante de, por ejemplo, algunas máquinas, consiguen anticiparse a posibles fallos. Un análisis en tiempo real de unos productos que posibilitan a la propia compañía suministradora ofrecer ese servicio ‘postventa’ a sus clientes, de forma que su trabajo vaya más allá de la propia venta. «El nicho de la servitización está siendo explorado cada vez más por las empresas fabricantes», explica Alzaga.

Monitorizaciones, replicas digitales... Infinidad de datos que hay que aprender a gestionar, clasificar y dar utilidad. Y que en ocasiones nos resultan muy curiosos, como en el ciclismo, donde nos hemos acostumbrado a ver las pulsaciones del ciclista o su velocidad en pantalla. Gracias a Dimension Data, que con la instalación de pequeños dispositivos en los sillines de los corredores le ha dado otra dimensión -valga la redundancia- al deporte del pedal. «Todo ese ‘Big Data’ llega a un vehículo situado en la llegada del Tour de Francia en tiempo real y se envía a la nube de forma segura», detalla Nuria Andrés, mientras una ciclista con los colores de la firma pedalea mientras en una televisión aparecen los datos principales de su rendimiento. «El mismo sistema se puede instalar en un coche en una cadena de montaje para advertir defectos y no estar obligados a parar toda la cadena de producción para identificarlos», expone como otra posible aplicación. Del ocio a la industria y viceversa.

El grueso de los proyectos de los más de 40 stands del congreso ‘Basque Industry 4.0’ que se celebró ayer se sirven de la conexión en red y de la nube para ser útiles. Y ninguno es ajeno a sufrir posibles ciberataques, una de las cuestiones que más atención está centrando de empresas, centros de investigación y administraciones. «Existen riesgos como que te clonen el dispositivo o que te bloqueen el parque de mantenimiento. Son innumerables, pero por suerte las compañías vascas se han dado cuenta de que sin atender a la ciberseguridad no pueden salir al mundo», sostiene Josu Bilbao, de IK4 Ikerlan. La internacionalización de las empresas es uno de factores de riesgo a los que prestar atención en lo que a ciberseguridad se refiere. «Pero no hay excusas. Tenemos todos los ingredientes para estar a la vanguardia de Europa en esta materia», advierte Bilbao.

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