Los congresistas vapulean a Zuckerberg: le acusan hasta de fomentar la venta de drogas

Zuckerberg, a su entrada en el Congreso de Estados Unidos./REUTERS
Zuckerberg, a su entrada en el Congreso de Estados Unidos. / REUTERS

El Congreso de Estados Unidos zarandea al fundador de la gran red social y le relaciona incluso con la crisis de los opiáceos que arrasa el país

ÓSCAR B. DE OTÁLORA

Mark Zuckerberg fue vapuleado ayer en su declaración ante el Congreso de Estados Unidos por las graves filtraciones de los datos de 87 millones de usuarios a una empresa vinculada a la campaña de Donald Trump. Pero la paliza al fundador de Facebook tomó un nuevo cariz con la acusación de mantener abiertas páginas en las que usuarios venden drogas ilegales sin ningún tipo de problema, de la misma forma en la que podrían poner a la venta libros o ropa. Cuando se lanzaron estas imputaciones, las pantallas de televisión mostraron a Zuckerberg tragando saliva e intentando defenderse. En especial, cuando escuchó al congresista de Virginia David McKinley la siguiente frase: «Usted está dañando a la gente».

La vinculación con las drogas es una de las recriminaciones más graves que se pueden lanzar contra la web en un país en el que el 2017 fallecieron 64.000 personas por el uso de opiáceos. Estos fallecimientos han supuesto que el Gobierno de Trump haya declarado una 'emergencia de salud pública' para luchar contra un consumo de drogas que se ha disparado de forma exponencial. Al anunciar esta decisión, el propio presidente reconoció que Estados Unidos es el país del mundo que consume más analgésicos basados en opiáceos -los que se venden en Facebook- . Y estas sustancias, según se ha demostrado, son la vía de entrada a la heroína. Relacionar a la red social con las drogas supone señalarle como uno de los grandes males del país, una acusación mayor aún que el haber jugado con los datos personales de millones de usuarios.

«La Inteligencia Artificial no es magia»

El primer político norteamericano en sacar a la luz esta cuestión fue el congresista republicano de Virginia David McKinley. El representante mostró capturas de pantalla en la que se podía ver cómo usuarios de la red social vendían drogas sin ocultarse. «Su plataforma está siendo utilizada para burlar la ley y permitir a la gente comprar opiáceos sin receta. Facebook facilita las actividades ilegales y por esto usted está dañando a la gente», denunció. Zuckerberg balbuceó ante las acusaciones. Su respuesta fue débil y casi temeraria: se limitó a señalar que cuando los usuarios informan de estas actividades se bloquean. McKinley rechazó esa afirmación y le ha recordó que las drogas no han dejado de venderse en su red.

Unos minutos más tarde, el representante republicano de Florida Gus Bilirakis volvió a lanzar a Zuckerbeg la acusación de permitir la venta de drogas en sus páginas. El creador de la red se comprometió entonces a desarrollar programas de Inteligencia Artificial que permitan perseguir este tipo de anuncios. Bilirakis le respondió con ironía: «La Inteligencia Artificial no es magia».

Estas dos imputaciones son una muestra de la disposición del Legislativo de Estados Unidos de perseguir hasta el final a Facebook y a su creador, Marck Zuckerberg. La estrategia utilizada por los congresistas es intentar demostrar que la web social se les ha ido de las manos a sus creadores, que es un Frankenstein al que no pueden controlar. El diagnóstico que se está oyendo en la Cámara es que Facebook es un canal de difusión de noticias falsas; un coladero para la privacidad de los usuarios y también el medio utilizado para llevar a cabo actividades criminales como la venta de drogas. Zuckerberg, cuya estrategia por el momento se está limitando a pedir disculpas e insistir en que su único objetivo es «conectar a la gente», ya parece haber interiorizado que sus tiempos de barra libre en Internet han terminado y que será necesario regular este territorio sin ley.

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