El WhatsApp antiniños

EL PISCOLABIS

La clave del descenso de la natalidad puede estar en la famosa aplicación que no solo sirve para enviar mensajes

El WhatsApp antiniños
JON URIARTE

Cinco años consecutivos bajando. Ese es nuestro balance en lo que se refiere a asuntos demográficos. Cada vez nacen menos niños en Euskadi. Y si no estamos entre las comunidades que más población pierden es gracias a la inmigración. Los expertos no se ponen de acuerdo sobre las causas, más allá de que se tienen menos y más tarde. Pero hay un dato que quizá pueda explicarlo. La gente no quiere tenerlos para evitar los grupos de padres...en WhatsApp.

Un ingeniero de Huelva, cuya cuenta de twitter es @N0ESP0RPRESUMIR colgó un hilo (así se llama al parecer una conversación larga y multitudinaria) entre madres y padres de unos niños que tenían previsto representar un belén en el colegio. Puede que les haya llegado. Caso contrario déjennos que traslademos parte de la conversación. Es surrealista. Y, lo más triste, es real. De hecho, las hay más cansinas, absurdas y hasta desagradables. Pero recordemos esta. Todo empieza con el mensaje de Juan, al que añadiremos nombres falsos para teatralizar el asunto. Quedaría algo así.

Juan: Buenas tardes a todos, ha dicho la seño cómo va lo del belén del cole? No pude ir a la reunión.

Ana: Hola

Pablo: Sí lo ha dicho. Que van de pastores.

Maricarmen: Quién?

Maite: Buenas tardes.

Ana: Quién lo ha dicho o quién va de pastor?

Pili: Mi hija no va a la excursión, está enferma.

Fernan: Quién?

Ana: Que se mejore.

Maite: Que se mejore.

Javi: Que se mejore.

Laura: El mío va de rey mago.

Pablo: Quién?

Isabel: Hola.

Maricarmen: Que se mejore.

Javi: Quién va de rey mago?

Maite: Mi hijo va de rey mago, me la dicho la seño a la salida.

Isabel: Que se mejore.

Oscar: Hola.

Montse: Hagamos una cadena de oración por Kenia.

Javi: Esto es increíble. Mi hijo quería ir de Herodes.

Oscar: Que se mejore.

Ana: Que ha pasado en Kenia?

Fernan: Herodes en el belén???

Paloma: Hola a todos.

Maricarmen: Vamos a centrar el tema. A ver con qué criterio se ha elegido a los reyes magos porque mi hija quería ser rey.

Pablo: Y mi hijo Virgen María, no me fastidies Maricarmen.

Paloma: Que se mejore

Maricarmen: Si mi hija quiere ser rey mago, quién eres tú para imponer roles de género?

Paloma: Hola a todos. No me entero de lo de Kenia.

Maite: Maricarmen, los roles de género no sé lo que son pero ya le he comprado una corona y una capa en los chinos y mi hijo va de rey mago.

Fernan: Que se mejore.

Montse: En Kenia no ha pasado nada, pero a ver si no podemos rezar por ellos. Hay que acordarse de la gente antes de que pasen las desgracias.

Maricarmen: Pero quién ha dado las directrices de los disfraces?

Iñaki: Hola a todos. Que se mejore y qué pasa en Kenia?

Paloma: Mi hijo va de pastor también? Cuántos pastores hay? Esto qué es , Asaja?

Fernan: Mira, como no centremos el tema nos perdemos. Cómo tiene que ser el disfraz?

Oscar: Lo de los disfraces es apropiación cultural.

Iñaki: Me voy que llego tarde a trabajar.

Ana: Por qué os habéis enfadado?

Maricarmen: Yo me he enfadado porque no hay directrices claras.

Bego: Hola. Que se mejore.

Lore: Mi hijo tiene que ir disfrazado de keniata? No me entero.

Ángel: Alguien me hace un resumen que acabo de llegar?

Carol: Que se mejore

La cosa sigue y el caos aumenta. Pero, como digo, no es el peor hilo de Whatsapp. Conozco a muchas madres y otros tantos padres que intentan no coincidir físicamente en la entrada del colegio porque el dichoso grupo virtual sacó lo peor de sí mismos. Como si la red social provocara el mismo efecto que estar dentro de un coche. Nos sentimos protegidos, creemos tener siempre la razón y la agresividad aflora por los poros. Y lo peor es que no hay forma de salir de ellos. No son grupos. Son sectas.

Por suerte no existen aún para tíos, tías, padrinos, madrinas, aitites, amamas y demás allegados. Si en una comunidad de vecinos siempre hay alguien cuyas ideas y actitud sacarían de quicio al más templado, en las redes el número de cretinos y el grado que alcanzan resulta escalofriante. Cierto que nacen buscando nobles fines como el contacto entre padres, la puesta en común o la información inmediata. Pero ya se sabe que el ser humano tiene la virtud de convertir lo más hermoso en algo infecto. Las redes no hacen más que mostrar lo que siempre fuimos y seremos. Sobre todo algunos. Gente que da igual que esté en una mesa de navidad o en un «hilo» de estos. Siempre la lían.

Y luego los expertos se preguntarán por qué no nacen más niños. Pues está muy claro. Para evitar entrar en esa zona oscura, letal y perversa llamada 'Grupos de padres de Whatsapp'. Y que todavía no esté incluida en el listado de armas de destrucción masiva...

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