Un vasco inventa el primer vino con té del mundo

Taig Mac Carthy, uno de los fundadores de Poet./
Taig Mac Carthy, uno de los fundadores de Poet.

Taig MacCarthy, un donostiarra de 27 años que vive en Bilbao desde hace casi una década, es el creador de este peculiar combinado que triunfa en Europa

Virginia Melchor
VIRGINIA MELCHOR

El kalimotxo es el más popular, presente en toda fiesta que se precie, pero no es el único brebaje 'made in Euskadi'. El primer vino con té del mundo también tiene label vasco. Taig MacCarthy, un joven de 27 años y natural de San Sebastián, que reside en Bilbao desde casi una década, es el inventor de este atrevido combinado que tanto gusta en Europa. «En Reino Unido, Bélgica, Francia y hasta en Dinamarca nos han recibido muy bien», afirma Taig, que tiene «nombre y apellido de guiri» porque su padre es irlandés. En España, donde la cultura del té no está tan implantada, le supone más esfuerzo hacerse un hueco. «Aquí el concepto resulta muy llamativo, cuando se lo conté a mi abuela no le entraba en la cabeza, porque para ella todos los tés son manzanilla.»

La idea surgió hace tres años, durante un viaje a la India. Taig visitó al país asiático junto a unos amigos y allí conoció a Tadeo Cortés, un catalán de 28 años que trabajaba en una empresa india de tés. «Hicimos buenas migas y nos pareció una gran idea mezclar las virtudes de ambas bebidas», afirma este joven emprendedor, que antes de lanzarse a esta aventura ya hacía vinos de autor con diferentes bodegas de toda la​ Península​.

Él y Tadeo se tiraron dos años hasta dar con la fórmula perfecta. «Empezamos con una pequeña inversión inicial de 20.000 euros destinada exclusivamente a la fase de investigación y desarrollo (I+D), es decir, estuvimos un par de años volviéndonos locos porque queríamos hacer el producto perfecto», cuenta Taig.

El resultado han sido tres variedades de caldos que combinan diferentes tipos de uva y té: Soneto (mezcla uva tinta con té negro inglés), Haiku (té verde japonés con uva blanca) y Ghazal (té indio con uva tinta). «A este último le hemos añadido azúcar de caña integral para endulzarlo», cuenta Taig. Y, ¿a qué saben? «Cada tipo tiene un sabor muy diferente, pero en los tres se identifican claramente el vino y el té. Ghazal, el más intenso, es una fiesta de aromas nada más abrir la botella».

Soneto, Haiku y Ghaza son las tres variedades disponibles de vino con té.
Soneto, Haiku y Ghaza son las tres variedades disponibles de vino con té. / vinoyte.es

Restaurantes de alta cocina, sus principales clientes

El maridaje no tiene demasiados secretos: Soneto combina con carnes rojas, Haiku casa mejor con pescados; y Ghaza es perfecto para acompañar comidas picantes y especiadas. Eso sí, los inventores de esta original bebida han invertido la forma habitual de beber vino. Soneto y Ghazal se toman preferiblemente calientes y solo Haiku funciona mejor frío, por debajo de los 15ºC.

Los restaurantes de alta cocina de Bélgica, Francia y Reino Unido son sus principales clientes. «Combinar la comida con los alimentos es un arte, así que queríamos que nuestros vinos con té fueran para los chefs una herramienta de maridaje interesante», afirma Taig. Él y Tadeo son los únicos empleados directos de su empresa. «Generamos trabajos indirectos con la subcontratación de los servicios de producción en bodega, logística y comunicación; además de contar con buenos amigos a los que pedimos favores», dicen. En la actualidad, han alquilado tres bodegas en Navarra, Aragón y La Rioja en las que producen el vino.

Este peculiar brebaje -que no contiene ingredientes artificiales, colorantes ni aromas- se vende únicamente a través de su web, www.vinoyte.es. A 11 euros la unidad, solo se puede adquirir en packs de tres y seis botellas. «De momento, ya hemos vendido 20.000 y nuestra previsión es llegar a las 100.000 a final de año, solo falta que cale más aquí».

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