Las vascas esperan ya hasta los 32 años para engendrar a su primer hijo

Martínez-Astorquiza./E. C.
Martínez-Astorquiza. / E. C.

Los ginecólogos piden al Departamento de Salud medidas económicas y sociales para fomentar la natalidad, que se sitúa en 0,8 bebés por pareja

Fermín Apezteguia
FERMÍN APEZTEGUIA

Los ginecólogos han lanzado la voz de alerta. «Euskadi necesita que se tengan más hijos y a edades más tempranas». El presidente de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) y jefe de servicio de este área en el hospital Quironsalud Bizkaia, Txanton Martínez-Astorquiza, afirma que existe «una larga lista de razones» para que las instituciones impulsen un plan de fomento de la natalidad que contenga tanto medidas sociales como económicas. Las parejas vascas ya no tienen ni siquiera un hijo de media (¡0,8!) y la edad a la que llega ese bebé, los 32 años, resulta demasiado tardía tanto para la madre como para la criatura.

«Con las actuales condiciones laborales, ¿quién va a querer tener un bebe? ¡Es muy complicado!», argumenta el especialista, que acudió ayer al foro Encuentros con la Salud de EL CORREO para hablar sobre 'La salud en el embarazo, ser madre llegados los 40'. Un informe publicado en abril de 2008, antes de que estallara la crisis económica, apuntaba que una de las razones por las que el matrimonio y la descendencia se venían retrasando en España eran las dificultades -«cada vez mayores»- para alcanzar la estabilidad económica y laboral, especialmente para las mujeres. Desde entonces, como se sabe, la situación sólo ha ido a peor.

El mayor obstáculo, la edad

Desde el punto de vista de la salud, engendrar un hijo a los 32 años representa un cúmulo de problemas. Los riesgos crecen de manera exponencial cada año que pasa, según detalló el especialista, también jefe de Ginecología y Obstetricia en el hospital de Cruces. El dato que resulta determinante es que una de cada siete mujeres vascas, el 13% tienen ya su primer hijo después de haber superado la barrera de los 40.

Después de los 40...

13%
de las mujeres vascas tienen su primer hijo. En 1997, hace sólo un par de décadas, eran el 1,7%.
Más cesáreas peligrosas
La cifra de cesáreas se multiplica por 2,5 al esperar a la cuarta década de vida para la maternidad. Esta práctica multiplica por 3 o por 6, según distintos estudios, el riesgo de muerte de la madre.
Mortalidad fetal
La tasa de muerte del recién nacido en el parto en Euskadi es del siete por mil. En las mayores de 40 se multiplica casi por tres.
Encuentros con la salud
es un programa con la asesoría científica de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao y la Facultad de Medicina y Enfermería (UPV/EHU). Sesión patrocinada por Quirónsalud Bizkaia

No resulta fácil hacer entender a las parejas que la principal dificultad que se tiene para engendrar es precisamente la edad. «El ovario no vive eternamente». El 15% de las mujeres se queda estéril antes de cumplir 34 años. La capacidad de dar vida se agota. La esterilidad llega al 30% en el grupo con edades comprendidas entre los 35 y los 39 y se pierde por completo para el 64% de las que tienen entre 40 y 44. Los hombres, por su parte, siguen produciendo esperma, pero cada año que pasa, en menor cantidad y de peor calidad.

Revistas y programas del corazón muestran cómo mujeres maduras, rostros muy conocidos, llegan a la maternidad en edades tardías, pero nunca se informa de las complicaciones que afrontaron. Halle Berry arrulló a su primer bebé a los 41; Susan Sarandon lo hizo a los 43 y, más cerca, Ana Rosa Quintana, a los 48. La audiencia de la salsa rosa se queda con la idea de que la maternidad siempre es posible, pero la realidad es otra. La posibilidad de quedarse embarazada con óvulos propios a partir de los 40 es del 25%, tres años después cae al 10% y a los 44 se desploma al 1,6%.

Los riesgos, además se multiplican. La tasa de embarazo múltiple se triplica, del 2,2% al 6,9%; el de tener un bebé con alteraciones cromosómicas, como síndrome de Down, pasa de uno por cada 250 nacimientos a los 25 años al 1% a los 40. Tres años después, al 30%. Las posibilidades de aborto espontáneo suben al 10% o 20%, también las de embarazo ectópico, que ocurre cuando el óvulo se fecunda fuera del útero. El bajo peso al nacer, que implica mayor peligro de infecciones y complicaciones, también se duplica.

Como presidente de la SEGO, Martínez-Astorquiza ha pedido al consejero de Salud, Jon Darpón, la adopción de medidas que fomenten la natalidad en Euskadi. «Tenemos que sentarnos el Gobierno con sindicatos, empresarios, mujeres y ginecólogos. Hay un problema que resolver», concluyó el jefe de servicio de Quirónsalud Bizkaia y Cruces.

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