Un único rescate cobrado en 2017

Se facturó 1.205 euros a un conductor de trial por un operativo que se desarrolló en Okendo; en 2016 fueron cuatro

DAVID S. OLABARRI

El Gobierno vasco cobró sólo un rescate en 2017. Fue por un «suceso» relacionado con una moto de trial que ocurrió en Okendo, en Álava, el 8 de abril. Al rescatado se le pasó una factura de 1.205,95 euros. En 2016, además, se pasaron cuatro recibos. Dos por accidentes de parapente (en Sopela y Amurrio), uno por un incidente de escalada en Egino, y el último por un siniestro de motocross en Carranza. En total, la administración vasca facturó ese año 7.141,37 euros.

La ley de tasas permite la incoación de multas cuando el rescate se realiza en zonas señaladas como peligrosas o de acceso restringido o prohibido. También se contemplan sanciones a las personas que haya que ayudar -por mucho que estén caminando por un monte sin dificultad técnica-, cuando lo hagan con avisos de alerta naranja o roja por fenómenos meteorológicos adversos. Y si se reclama asistencia sin que existan motivos objetivamente justificados o cuando se ha producido una «simulación de riesgo o peligro».

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El coste del servicio -agentes, vehículos, helicóptero- viene recogida por ley. De esta forma, la hora por cada ertzaina que interviene tiene un coste de 39,16 euros, mientras que cada vehículo supone un gasto de 41,33 euros. La hora del helicóptero se dispara hasta los 2.276,76 euros, frente a los 416,62 de la embarcación para salvamentos en el mar. Eso sí, el barco que debe utilizarse tiene una eslora superior a 18 metros el precio alcanzaría los 2.194,07 euros.

Temor a llamar por el cobro

Los ertzainas del grupo de rescate, sin embargo, se muestran muy críticos con estas tasas. Entre otras razones, porque en ocasiones -a su juicio- llevan a situaciones de más riesgo de las que pretenden evitar. Ponen el ejemplo de montañeros desorientados que se pueden meter en lugares peligrosos simplemente porque tienen miedo a que les pasen la factura si llaman a emergencias y optan por intentar salir solos de atolladero. O personas que se han lesionado pero que no piden ayuda.

Los datos

8.347,32
euros es la suma total a la que ascienden todos los rescates entre 2016 (7.141,37 euros) y 2017 (1.205,95 euros). Hace dos años se tramitaron cuatro facturas. Dos por accidentes de parapente (en Sopela y Amurrio), uno por una actividad de escalada, en Egino, en Álava, y uno más por una salida relacionada con el motocross en Carranza.

«Algunos no llaman y a veces les tenemos que convencer de que no se les va a cobrar. Otros llaman diciendo que no pueden caminar, pero dicen que por favor no venga el helicóptero. Estas tasas pueden crear más situaciones de riesgo», inciden agentes de la unidad de rescate.

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