CONSEJOS PARA CONDUCIR CON MAL TIEMPO

Repasamos algunos detalles a los que prestar especial atención al volante ahora que las condiciones meteorológicas empeoran

CONSEJOS PARA CONDUCIR CON MAL TIEMPOGráfico
Sergio Eguía
SERGIO EGUÍA

Con el mal tiempo, es importante que pongamos los cinco sentidos en la carretera. Con buen tiempo, también. Despistarse es poner en riesgo tu vida y la de los demás. Con lluvia, nieve, hielo, viento,.. cualquier pequeño fallo se paga mucho más caro. El condiciones adversas, un vehículo tarda segundos en salirse de la calzada. Por eso es muy importante que prestemos atención a los detalles y que nos mantengamos alerta.

Sin embargo, no te dejes llevar por los tópicos. Si acudimos a la fría estadística, resulta que solo el 8% de los accidentes que se producen en invierno están relacionados con la nieve o las heladas. Michelin se puso a estudiar caso a caso los percances de los automovilistas franceses hace dos años. Los resultados son válidos para toda Europa. Nuestros hábitos y vicios al volante no son tan diferentes.

La principal conclusión a la que han llegado es que tenemos percepciones falsas muy arraigadas. ¿Dirías que se producen más accidentes en curva o en recta? Casi 9 de cada 10 suceden en rectas. ¿Sorprendido? Lo han demostrado con expediente reales.

Otra nota que deja el fabricante de neumáticos -arrimando el ascua a su sardina, pero con datos absolutamente objetivos- es que solo nos preocupemos de poner las ruedas en condiciones óptimas cuando vamos a salir de viaje largo. Conducir por ciudad desgasta las gomas el doble que hacerlo por autopista. No des nada por sentado que la ruta es traicionera, y pon los cinco sentidos en la carretera.

La vista Si no ves bien o no te ven bien, eres un peligro

Los ojos son los primeros en descubrir un peligro. Los tuyos, por supuesto, pero también los del coche. Damos por seguro que todo el que necesita gafas las usa cuando inicia el viaje y que ya nadie es tan imbécil como para conducir bajo el efecto de sustancias que reduzcan los reflejos o falseen la percepción de la realidad. Así que nos centraremos en los ojos del coche. Es decir, las lunas limpias y los faros en perfecto estado. El parabrisas, los espejos y las ventanas -también tienes que ver lo que hay a tu izquierda y derecha- tienen que estar limpios y sin objetos que impidan la visión. Olvídate de seguir con la bufanda o la gorra dentro del automóvil. Da igual el frío que haga.

Por cierto, un detalle absolutamente fundamental es tener siempre líquido en el limpiaparabrisas y las escobillas en correcto estado. Mejor jabón que agua sola. Por dos razones. El agua con aditivos no se va a congelar nunca y limpiará mejor el vidrio. Además te ayudará a eliminar la sal y el barrillo que se genera en invierno y que te echa sobre el parabrisas el coche que te precede. Si es un camión, no pararás de lavar y lavar la luna.

El tacto El volante son tus manos, los neumáticos tus pies

Puede parecer que el tacto no tiene influencia a los mandos de un vehículo, pero es casi tan determinante como la vista. Sentir el contacto del automóvil con el suelo es básico para mejorar la seguridad. Fundamentalmente se siente en dos lugares: en los pedales, con los pies, y en las manos, a través de la vibración del volante. Todo comportamiento extraño es una amenaza a la marcha y si las piezas tiemblan es que algo no va bien mecánicamente. El volante nos dice si las ruedas están mal calibradas o si hay alguna holgura en la dirección. El pedal del acelerador puede mostrar los síntomas de problemas de potencia en el motor. De los frenos no hablamos. Es obvio cuando no funcionan. Al mínimo susto, pasa por el taller.

Tres claves para conducir con nieve, hielo o lluvia

Suavidad
Una de las ideas fundamentales al volante, especialmente con mal tiempo, es la suavidad. El hielo y el agua (y el propio frío) hacen que el coche pueda resbalar y salirse de la calzada.
Secar los frenos
Es fácil, basta con pisar dos o tres veces el pedal cuando la vía lo permita. Otro detalle es no accionar el pedal sobre las marcas de la carretera. Si es ciclista o motero ya le habrán dado algún disgusto.
Distancias
Dese margen para reaccionar. En invierno la visibilidad es menor (lleve las luces encendidas todo el día) y el tiempo de reacción mayor. Hay que doblar la precaución.

El oído La música de la radio no es el único ruido al que estar atento

Lo ideal sería que los coches fueran absolutamente silenciosos. Es una quimera y cuando se han acercado a conseguirlo (en Japón, gracias a los vehículos eléctricos) ha generado terror por ser atropellado, al no darse cuenta los peatones de que llegaba un susurro sobre ruedas. Que atronen, por contra, es insoportable, pero da pistas muy valiosas al conductor de que algo no va bien. Un cambio en el firme de la vía se detecta porque varía el roce de los neumáticos. Una cercana avería se delata por ruidos no habituales, piezas metálicas que se tocan y friccionan... El mal estado de los amortiguadores y los frenos también chirría.

El olfato La comodidad reduce el estrés y aumenta la seguridad

No le damos la consideración que merece. En el coche hay que ir vestido adecuadamente -con prendas que permitan moverse con soltura- a la temperatura adecuada -para eso está el climatizador- y sin olores extraños. Todo ello redunda en estar más relajado. Y como múltiples informes han demostrado, el estrés es un multiplicador del riesgo de sufrir un accidente.

Según la DGT, basándose en un estudio que sufragaron las empresas BP, Castrol y el RACE, el estrés aumenta un 28% el riesgo de sufrir un accidente. Por otro lado, la nariz es la primera que detectará un mal funcionamiento de la calefacción y del aire acondicionado. Antes de acabarse la carga del refrigerante, huele. Y si en las toberas hay suciedad o algún elemento extraño, al poner la calefacción notaremos la chamusquina .

El gusto No, el gusto aporta poco o nada a todo esto

Más allá del pésimo chiste de evitar el mal sabor de boca por sufrir un accidente al volante, la verdad es que el gusto pinta poco en este asunto. Así que usaremos el final del texto para recordar que el menos común de los sentidos es el principal en todo traslado por carretera. Piensa y aplica el sentido común. Te puede llegar a salvar la vida.

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