El 'tatarabuelo' prehistórico del que desciende el 70% de los varones vascos

Recreación. Posible aspecto de un hombre del norte peninsular hace unos 4.500 años./E. C.
Recreación. Posible aspecto de un hombre del norte peninsular hace unos 4.500 años. / E. C.

El hombre vivió hace 4.500 años en la Península Ibérica

JULIO ARRIETA

La mayoría de los hombres vascos, el 70%, desciende de un mismo antepasado, un ‘tatarabuelo’ prehistórico común que vivió hace 4.500 años, en una época en la que la gente ya empezaba a trabajar los metales, vivía en poblados y se dedicaba a la ganadería y a la agricultura. Este novedoso hallazgo ha sido dado a conocer en un estudio realizado por investigadores de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) y de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), y cuyos resultados han sido publicados en ‘Scientific Reports’, revista digital del grupo ‘Nature’.

Todos los seres humanos estamos emparentados. Todos compartimos antepasados comunes cuya antigüedad y localización se puede rastrear a través del estudio de los genes. La investigación dada a conocer ayer se ha centrado en una variante del cromosoma Y. Los cromosomas son las estructuras que contienen la mayor parte del material genético de cada individuo. Los Y determinan la masculinidad, es decir, impiden la formación de los ovarios en el feto y dan paso al desarrollo de los testículos. «Los cromosomas tienen variantes y nosotros hemos trabajado en la R1b-DF27 del cromosoma Y», explicaba ayer a este periódico Marian Martínez de Pancorbo, catedrática de Biología Celular de la UPV/EHU y coautora del estudio publicado en ‘Scientific Reports’.

«Esta variante no apareció en el País Vasco. Probablemente lo hizo en el noreste peninsular»

«Esta variante no apareció en el País Vasco. Probablemente lo hizo en el noreste peninsular» Marian M. de Pancorbo-Investigadora de la UPV

«Estas variantes surgen en un individuo y a partir de él pasan a sus descendientes», explica la científica. Para hacerlo «con la DF27 hemos analizado muestras de ADN, obtenidas de la sangre o de la saliva, de unos 3.000 hombres de España, Portugal y Francia», detalla. Esta variante es conocida por su gran presencia en la Península, una realidad que ha demostrado el estudio ahora publicado. «El 40% de los varones ibéricos tiene esta variedad, un porcentaje que sube hasta el 70% de los hombres vascos» y cae al 10% más allá de los Pirineos.

Desde el noreste

¿A qué se debe este mayor peso entre la población vasca? Para explicarlo con sencillez, a que en Euskadi históricamente se ha dado menos mezcla de poblaciones. «Por decirlo de forma sencilla, de aquí ha salido más gente de la que se ha recibido a lo largo del tiempo», explica Martínez de Pancorbo.

La mayor presencia de la variante DF27 en lo que ahora es el País Vasco no significa que este remoto ‘tatarabuelo’ prehistórico viviera en lo que ahora es Euskadi. «A pesar de su elevada frecuencia actual en el País Vasco, las medidas internas de diversidad y las estimaciones por antigüedad son más bajas en los vascos que en cualquier otra población, lo que descarta esta región como punto de origen de la variante», puntualiza Martínez de Pancorbo. Los investigadores consideran que la variante R1b-DF27 se originó hace unos 4.000 o 4.500 años, y «lo más probable es que apareciera en el noreste de la Península». Aquel hombre vivió entre la Edad del Cobre y la del Bronce, un mundo de pequeñas comunidades agropecuarias que vio nacer la metalurgia.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos