Los tres minutos que costaron la vida a Rocío Cortés en el hospital de Sevilla

El informe policial ha motivado la imputación del ascensorista que tendrá que declarar en enero/ABC
El informe policial ha motivado la imputación del ascensorista que tendrá que declarar en enero / ABC

Es el tiempo que transcurrió entre el aviso de que había problemas con un ascensor y el accidente mortal

SILVIA TUBIOSEVILLA

Dos meses después del terrible accidente en el hospital de Valme, donde perdía la vida en el interior de un ascensor una mujer que acababa de dar a luz, se conoce la hipótesis que maneja el Grupo de Homicidios de la Policía Nacional. El accidente pudo deberse a un error humano y su responsable sería el ascensorista encargado del mantenimiento del elevador.

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Así consta en el informe enviado el pasado 11 de octubre a la juez que instruye las diligencias incoadas el mismo día que la joven Rocío Cortés, de 25 años, perdía la vida tras alumbrar por cesárea a su tercer hijo. La Policía llega a esa conclusión después de haber descartado otras posibilidades, como una avería de la máquina. Además, los agentes no tienen constancia de que el testimonio aportado por el ascensorista en sede policial sea del todo cierto.

La investigación policial se asienta sobre dos informes: uno realizado por la gerencia del hospital en el que se da cuenta de los pasos que se siguieron desde que se produjo el accidente y cuándo se revisó por última vez el elevador –siete días antes del siniestro–; y por otro lado, el peritaje realizado por la empresa Atisae y encargado por la Administración andaluza.

Descartadas las averías, la investigación concluye que sólo cabe la explicación de una manipulación imprudente del sistema de frenado del elevador

A raíz de ese oficio policial, la juez del Instrucción 1 de Sevilla ha citado en calidad de investigado –antes imputado– al ascensorista y como testigos a los técnicos que elaboraron el informe de Atisae. Las comparecencias se han señalado para el 18 de enero, a partir de las 9.30 de la mañana.

El accidente se produjo cuando trasladaban a la víctima en camilla a su habitación. El celador estaba introduciendo a la paciente en la cabina cuando la plataforma se elevó a gran velocidad. A Rocío se le quedó la cabeza fuera y acabó impactando contra el techo. La muerte fue instantánea. Los peritos de Atisae concluyeron que «para que el ascensor se desplazase a gran velocidad estando las puertas abiertas, era imprescindible que el dispositivo de freno se abriera».

Una maniobra habitual

Este sistema podría haberse desbloqueado de manera accidental por fallos mecánicos debido a la rotura de elementos que intervienen en la suspensión del ascensor, por fallos eléctricos y de seguridades, o por problemas electrónicos en la placa de control. Sin embargo, afirma la Policía, que tras revisar la máquina «se pudo comprobar que no se había producido ningún fallo de los mencionados».

Descartadas las hipótesis de carácter técnico, los peritos se centraron en una manipulación del sistema de frenado. Según la Policía, accionar manualmente la palanca del freno para que un ascensor suba cuando se queda entre dos plantas «es una técnica habitual de los ascensoristas, si bien hay que cumplir una serie de medidas de seguridad». Entre ellas desconectar el interruptor general, informar al pasajero o comprobar que las puertas están cerradas para evitar una subida «descontrolada», ya que con esta técnica «se desactivan los elementos de seguridad». El celador, que acompañaba a Rocío, confirmó a la Policía que ninguna se llevó a cabo.

Accionar la palanca del freno requiere adoptar medidas de seguridad como comprobar que las puertas del ascensor están cerradas; algo que no ocurrió

En el informe se recoge el relato del ascensorista, quien prestó declaración ante la Policía. Asegura que sobre las 14.30 horas estaba en su oficina del hospital y le avisaron de que un ascensor se encontraba bloqueado. Se dirigió a la sala de máquinas, que está a menos de seis metros de distancia, pero antes de que le diese tiempo a manipular el cuadro de mandos, «escuchó un fuerte ruido que le extrañó», por lo que «bajó corriendo a ver qué había ocurrido, encontrándose en la segunda planta del hospital con la víctima atrapada entre las puertas del ascensor».

El padre y el marido de Rocío Cortés en una manifestación por los recortes sanitarios
El padre y el marido de Rocío Cortés en una manifestación por los recortes sanitarios / ABC

La Policía afirma que no tiene ninguna prueba de lo que hizo el operario en los tres minutos que transcurrieron entre el aviso y el accidente. Un tiempo «suficiente» para que hubiera desbloqueado el sistema de frenado. A eso se añade que el ahora investigado se negó a entrevistarse con los peritos de Atisae que querían aclarar cuestiones técnicas. Por eso, la investigación concluye que «la única hipótesis factible de la causa del fatal accidente es un fallo humano por una manipulación incorrecta del ascensorista».

La Junta de Andalucía no quiso manifestarse ayer sobre las conclusiones de la investigación policial. En la rueda de prensa posterior a la celebración del Consejo de Gobierno, el portavoz del Ejecutivo andaluz, Juan Carlos Blanco, apeló al «respeto» y la «prudencia» ante «una investigación que sigue su curso». A preguntas de los periodistas, Blanco aprovechó para arremeter contra el PP al afirmar que la Junta «no va a hacer como otras organizaciones que el mismo día que ocurrió el accidente ya pedían responsabilidades y parece que sabían lo que había pasado».

ABC intentó sin éxito contactar con la empresa Orona, para quien trabaja el ascensorista investigado.

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