Tres años más de cárcel por robo para un violador con 46 condenas en Gipuzkoa

Un agente de la Ertzaintza, ante el Eguzki, el día que el acusado cometió el robo./Peñalba
Un agente de la Ertzaintza, ante el Eguzki, el día que el acusado cometió el robo. / Peñalba

El acusado acumula ya 46 años de prisión como consecuencia del amplio historial delictivo con el que cuenta

JAVIER PEÑALBASan Sebastián

Durante varios meses fue el 'enemigo público número uno'. Su fotografía pasó de un móvil a otro a una velocidad de vértigo. Entre padres de adolescentes no había otro tema de conversación. «¿Has visto el whatsapp de ese violador que ha salido de la cárcel?». La frase se repetía una y otra vez. Aquel violador es Francisco Javier U.P. y acaba de ser condenado por un juzgado de San Sebastián a tres años y seis meses de prisión. Pero en esta ocasión, la pena impuesta no es por un delito contra la libertad sexual, sino por un robo que cometió el pasado 15 de marzo en las instalaciones del Eguzki, en pleno Paseo de La Concha.

Aquella madrugada, entre las 3.30 y las 5.20 horas, el acusado rompió el cristal de la puerta lateral del citado club deportivo donostiarra con un elemento metálico que sirve de soporte para las papeleras de la playa. Una vez dentro, sustrajo diversos objetos, entre ellos una cámara de vídeo, zapatillas, ropa deportiva así como otras prendas, además de 190 euros que halló en el interior de unos sobres, de los que 156 pudieron ser recuperados.

En datos

46 años de prisión
acumula ya el acusado como consecuencia del amplio historial delictivo con el que cuenta. Dos de ellos son consecuencia de sendos delitos de agresión sexual, uno de ellos cometido sobre una menor de edad.
46 condenas de agresión sexual
El acusado fue sentenciado por la Audiencia de Gipuzkoa a una pena de 14 años por una agresión sexual y a otros 15 por violar a una menor. También ha sido condenado tres veces por robo con fuerza. Además, en 2003 fue condenado por la comisión de un atraco a 4 años.

Si bien durante la vista el acusado negó su implicación en el robo, la magistrada María Ángeles Rubio Gabás, titular del Juzgado de lo Penal número 1 de San Sebastián, considera que su participación está suficientemente acreditada y concluye que existe «prueba de cargo más que suficiente para destruir la presunción de inocencia que le ampara». La juez sustenta su decisión en varias evidencias y pruebas. Recuerda en este sentido que a las 3.00 horas del día de autos el acusado estaba solo en el Paseo de La Concha y que las 5.20 horas fue interceptado en la calle Urbieta con varias bolsas que contenían prendas deportivas, al menos una de las cuales llevaba marcado el número de un socio del Eguzki. También detalla que se le ocuparon 153 euros, «cantidad similar a la sustraída». Pero por si todo ello no fuera suficiente, la magistrada desvela que en una cazadora que se encontró dentro del club se halló ADN del acusado. Por todo ello, le impone tres años y seis meses de prisión como autor de un delito de robo con fuerza en las cosas y le aplica la agravante de reincidencia, si bien el fallo aun puede ser recurrido ante la Audiencia.

Su fotografía fue difundida junto a una reseña policial en las redes sociales

Francisco Javier U.P. se encuentra actualmente en prisión. En concreto, permanece privado de libertad desde el pasado 17 de marzo, dos días después de su arresto por el robo en el Eguzki. Su historial delictivo no deja indiferente a nadie. Cuenta con numerosos antecedentes y, además, por delitos muy graves. En diciembre de 2003 fue sentenciado a 14 años de cárcel por la Audiencia de Gipuzkoa por su implicación en una agresión sexual.

En 2010, la misma instancia judicial guipuzcoana le impuso otra pena de 15 años por una segunda agresión sexual, esta vez cometida sobre una menor de edad. También fue sancionado con sendas penas de 4 y 3 años por dos delitos de detención ilegal y a un año por lesiones.

Además, el acusado ha sido condenado por otros dos delitos de robo con fuerza en las cosas y por un atraco, por el que le cayeron otros cuatro años. Por lo tanto, y tras la última sentencia, acumula 46 años de prisión.

Filtración de sus datos

Su salida de la cárcel generó la alarma, principalmente en San Sebastián, después de que difundiera a través de las redes sociales una reseña policial elaborada por analistas de la Ertzaintza que se utiliza para advertir internamente de la presencia de individuos sospechosos que podrían llegar a reincidir.

La filtración provino presuntamente de un agente de la Guardia Municipal de Hondarribia que dio a conocer por Whatsapp a sus familiares el contenido de este documento de uso estrictamente policial. En el mismo se reflejaban dos intervenciones policiales con la participación del agresor. Una de las actuaciones tuvo lugar el 20 de febrero en la sala 'Tunk' de Irún, donde el condenado protagonizó un incidente con agentes de la Ertzaintza. La ficha policial, que iba acompañada de una fotografía del acusado, precisaba que el varón había sido expulsado del local por «arrimarse» a unas jóvenes en actitud obscena. El texto añadía que «se piensa» que iba con «intenciones sexuales». Y que su manera de actuar coincidía con las «agresiones» cometidas en el pasado en San Sebastián y Rentería. La misma nota policial detalló que este individuo portaba en una mochila ropa, un gorro negro, un buff, otra gorra y un cuchillo con funda.

Cuatro días después, de acuerdo a la citada información policial, este mismo individuo fue identificado por otra patrulla en la Parte Vieja donostiarra en «actitud sospechosa». Era sábado de carnaval. En la mochila llevaba esta vez casi los mismos elementos que en la anterior ocasión, además de unos guantes negros, otros de látex, preservativos y medicamentos. Esta segunda vez se hallaba con otro varón, de 44 años, cuya imagen también fue divulgada.

Tras la difusión de la reseña, algunas personas con rasgos físicos parecidos a los del acusado llegaron a ser confundidas con el violador e incluso recibieron amenazas.

La Ertzaintza abrió una investigación para determinar en qué circunstancias se produjo la difusión del documento policial. En este sentido, las averiguaciones les condujeron hasta un agente de la Guardia Municipal de Hondarribia.

Fotos

Vídeos