«Temíamos que el bulto fuese un cáncer y resulta que eran gemelas»

El padre y la abuela sostienen a las gemelas de Málaga.

El padre de las niñas afirma que estaban convencidos de que no podían tener hijos, por lo que fueron cinco veces al médico sin sospechar del embarazo

JUAN CANOMálaga

No les dio tiempo a mentalizarse ni a preparar siquiera el canastillo con la primera puesta. El síndrome del nido les duró lo que el ingreso en urgencias: cuatro horas. En ese tiempo, que transcurrió en un abrir y cerrar de ojos, pasaron de ser un matrimonio sin hijos –y sin esperanzas de tenerlos, aseguran– a convertirse en padres de gemelas.

El caso de Gonzalo y Carolina, adelantado este jueves por SUR, ha llegado ya al juzgado después de que la pareja haya presentado una denuncia contra los profesionales que la atendieron, contra el Hospital Clínico de Málaga y contra el Servicio Andaluz de Salud (SAS) por no haber detectado el embarazo hasta el día del parto pese a que fue cinco veces al médico por los dolores «insoportables» que sufría. La Junta, por su parte, ha abierto una investigación interna, según anunció este jueves el delegado del Gobierno andaluz en Málaga, José Luis Ruiz Espejo.

Gonzalo y Carolina, que sufre obesidad mórbida.
Gonzalo y Carolina, que sufre obesidad mórbida. / SUR

El marido, representado por la abogada Alejandra Méndez, ha denunciado posibles «negligencias médicas con riesgo grave» tanto para las niñas, ya que la gestación se produjo sin ninguna clase de control médico, como para la madre, que permanece ingresada en la unidad de cuidados intensivos (UCI) por complicaciones derivadas del parto, que tuvo lugar por cesárea y de urgencia el 6 de octubre.

Hasta ese día, Gonzalo tenía perdida la esperanza de ser padre, según sostiene. «En 2011, cuando nos conocimos, estuvimos haciéndonos pruebas porque queríamos tener niños; en aquella época me iba bien, tenía coche, trabajo fijo... Pero nos dijeron que ella debía perder kilos (sufre obesidad mórbida), porque de lo contrario era imposible que se quedara embarazada. Lo teníamos muy asumido porque, en lugar de adelgazar, había seguido engordando por culpa del tratamiento contra la depresión».

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De ahí que, cuando Carolina empezó a sentir dolores a principios de verano, lo achacaron al sobrepeso y la alimentación. «Fuimos la primera vez al médico de cabecera en junio, y siguió empeorando. En agosto volvimos a ir porque se le habían hinchado muchísimo los pies. Estábamos trabajando de aparcacoches y no podía estar de pie. El doctor nos preguntó por la alimentación y nos puso una dieta porque estábamos comiendo mucho frito», explica él.

Las niñas han nacido aparentemente en buen estado, pese a que la madre no siguió ningún control médico en el embarazo.
Las niñas han nacido aparentemente en buen estado, pese a que la madre no siguió ningún control médico en el embarazo. / SUR

Pero no hubo mejoría. A la inflamación de las piernas le siguieron los dolores en la espalda y en el abdomen. «Le diagnosticaron una lumbalgia y le pusieron un tratamiento. Como iba a peor, en septiembre fuimos otra vez al hospital y el médico casi ni la examinó, le dijo que eso no era para estar en urgencias. ‘¿Y dónde quiere que la lleve? No estamos aquí por gusto’, le respondí yo», continúa Gonzalo. «Tanto allí como en el centro de salud dijimos que llevaba cuatro meses sin la regla –según él, Carolina no tenía un periodo regular–, pero no le hicieron un análisis hasta la cuarta visita al médico, a finales de septiembre. Nadie sospechó nada. Si me lo hubieran dicho, habría pedido dinero si hubiese hecho falta para que se hiciera el ‘Predictor’».

«Se puso muy mal»

Cuando detectaron que tenía un bulto en la parte baja del vientre (los médicos pensaron que era de grasa), ellos se pusieron en lo peor: «Temimos que fuese un cáncer y resulta que eran gemelas». Según el marido, tenían cita para recoger el resultado del análisis a las 10 horas del 6 de octubre en el ambulatorio. Sin embargo, no les dio tiempo a ir. Esa misma madrugada, la del día 6, Gonzalo tuvo que llevarla otra vez al Clínico porque «se puso muy mal». Relata que la doctora que los atendió consultó en el ordenador el análisis ordenado por su médico de cabecera. Positivo en embarazo. Ella repitió la prueba y confirmó el resultado.

«Menos mal que fui a urgencias, porque si no podrían haber muerto las tres», dice Gonzalo

La exploración ginecológica reveló no solo que esperaba gemelas, sino que, además, estaba de parto. «A las ocho de la mañana se la llevaron a hacerle la cesárea. Hubo complicaciones. Se le encharcaron los pulmones y le subió mucho la tensión porque se asustó y se puso muy nerviosa. Menos mal que fui esa noche, porque si no podrían haber muerto las tres», añade Gonzalo, quien reconoce que se quedó en estado de «shock» al saber que iban a ser padres. «No lo buscábamos ahora, porque la situación no es la idónea (no tienen trabajo y subsisten con ayuda de familiares y amigos), pero la verdad es que me ha hecho mucha ilusión. ¡Aunque no nos ha dado tiempo ni a hacernos a la idea!», confiesa.

Las niñas, que nacieron con 2.434 y 2.160 gramos, aparentemente están bien, al cuidado de la familia paterna. Pero Carolina pasó directamente a la UCI por la afección respiratoria y por un coágulo en la cabeza. «Cuando la intubaron, me dijeron que había muchas posibilidades de perderla. Me preocupa mucho mi mujer, aunque poco a poco se está poniendo mejor. La pobre no sabía si había tenido una o dos hijas. Le he enseñado fotos de las niñas y dice que son muy bonitas. Su ilusión era ser madre... », concluye.

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