La pasión por la naturaleza y el deporte de la pareja vizcaína fallecida

Cariñosos. Irene Arranz y Mikel Larrea llevaban apenas una semana en el país andino, que pensaban recorrer durante las vacaciones. / EL CORREO

Los dos jóvenes muertos en un accidente de tráfico en Salar de Uyuni, una zona turística de Bolivia, perdieron la vida al volcar el vehículo por un terraplén por causas que se desconocen cuando disfrutaban de las primeras luces del alba

MIGUEL PÉREZ/SOLANGE VÁZQUEZ

Los cuerpos de los dos jóvenes vizcaínos fallecidos este domingo en Bolivia al volcar el todoterreno en el que habían viajado a la zona turística del Salar de Uyuni probablemente serán repatriados desde La Paz mañana. El Gobierno está realizando las gestiones necesarias para poder trasladar «en uno o dos días» los restos de Mikel Larrea, de 26 años y vecino de Bilbao, y su novia, Irene Arranz, de 27 y natural de Gorliz, trámites que lleva en persona el delegado consular de España en el país latinoamericano. Con ellos viajará Ander Herrero, el joven vizcaíno que resultó herido. La Delegación del Gobierno en el País Vasco mantiene un contacto permanente con los familiares, que realizarán un velatorio y un funeral conjunto.

El fatal accidente se produjo sobre las ocho de la mañana del domingo (hora local, las dos de la madrugada en España), cuando un grupo de viajeros del que formaban parte las dos víctimas contemplaban el amanecer en las salinas bolivianas. Se trata de un lugar de especial atractivo turístico y que se ha cobrado otras vidas anteriormente debido a lo abrupto del terreno, la dificultad de los accesos y la falta de infraestructuras. Como muestra, casi al tiempo que sucedía este accidente en las salinas, en otra carretera de la provincia era encontrado un motociclista que había sido arrollado por un vehículo y cuyo cuerpo permaneció horas en el arcén sin que nadie lo descubriera. Aparte de quienes visitan esta vasta extensión de terreno llano en automóviles particulares –es la mayor superficie salina del planeta–, resulta habitual que algunos guías locales de Uyuni trasladen hasta allí a grupos a bordo de todoterrenos.

EL CORREO DEL SUR

La pareja vizcaína había llegado al lugar donde tuvo lugar el siniestro precisamente en uno de estos vehículos, conducido por una persona de la zona. El accidente ocurrió mientras disfrutaban observando las primeras luces del alba en compañía de un amigo –también de Bilbao y que resultó con una fractura de brazo– y tres pasajeros más de origen israelí. Por causas desconocidas, el vehículo volcó en un terraplén. Mikel Larrea y su pareja, Irene Arranz., fallecieron a causa del impacto. El resto de los turistas sufrió lesiones leves. «Por qué ellos murieron mientras los demás viajeros sobrevivieron sin apenas heridas es algo que forma parte de la fatalidad de los accidentes. No hay una razón que lo explique», comenta una de las personas conocedoras de los detalles del accidente que participa en las gestiones del caso.

La pareja llevaba varios días en el país andino junto con su amigo vasco. Mikel había disfrutado de una beca laboral en Latinoamérica, mientras Irene trabajaba en un hospital de Barcelona. Tenían previsto aprovechar parte de este mes para viajar por Bolivia. La pareja era muy «vitalista» y «amante de la naturaleza», dos extremos que pueden confirmar las imágenes que colgaban en las redes sociales practicando escalada, en distintas travesías por zonas rocosas o haciendo surf, deporte por el que la chica sentía «auténtica pasión».

Una vitoriana fallecida en septiembre

En los últimos años ha habido en la zona de las salinas varios accidentes de tráfico que han dejado un reguero de fallecidos, muchos de ellos turistas. El pasado septiembre, una joven vitoriana perdió la vida en un siniestro registrado en las inmediaciones de Uyuni. D. G. A., de 35 años, se dirigía en un coche particular a visitar este turístico pueblo cuando volcaron. Iba acompañada de otra joven residente en la capital alavesa, que resultó herida. Al parecer, el conductor del vehículo, de nacionalidad boliviana, realizó una brusca maniobra para esquivar un animal que apareció en la vía, lo que le hizo perder el control, según confirmaron fuentes de la investigación.

Mes y medio antes, el 30 de julio -hace ahora casi un año- otra tragedia había sacudido la zona: cinco turistas -tres belgas, una italiana y un peruano- murieron al volcar el 4x4 en que viajaban por el Salar de Uyuni. Según apuntó entonces la prensa local, el accidente se produjo por un posible exceso de velocidad.

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