«A los niños les quemaba la garganta y algunos vomitaban»

Miembros de la DYA trasladan a uno de los niños afectados por el escape. / Íñigo Royo

Un escape tóxico en el polideportivo de Tolosa por un posible fallo al manipular una depuradora afecta a 104 bañistas y obliga a llevar a 23 al hospital

A. S. JIMÉNEZ/A. ALDAZ/E. ARANDIA

El escape tóxico ocurrió en las circunstancias más desfavorables: una tarde perfecta de sol y calor de verano en una piscina repleta a rebosar de familias con niños y multitud de usuarios. Pero el suceso no se transformó en drama gracias a una rápida evacuación. Ayer, el polideportivo Usabal de Tolosa vio cómo se truncaba de forma repentina la tranquilidad al resultar intoxicadas por una fuga de vapor tóxico 104 personas; ninguna de ellas de gravedad, aunque 23 necesitaron ser evacuadas a diferentes centros sanitarios. Sufrían afecciones respiratorias e irritación de ojos en la mayoría de los casos, aunque algunos bañistas también presentaban vómitos y mareos, confirmó a última hora el Departamento de Salud del Gobierno vasco.

Quince afectados eran menores de edad, que disfrutaban junto a sus familias en la piscina de las instalaciones deportivas cuando empezaron a notar los primeros síntomas. «Los niños tosían, devolvían y decían que les quemaba la garganta», relataban aún asustadas Olatz y Ainara, que habían acudido a pasar la tarde con sus hijos Markel y María, que por suerte no resultaron afectados ya que se encontraban en la piscina al aire libre. La peor parte se la llevaron quienes se bañaban en el recinto cubierto, por donde se coló la nube tóxica, a eso de las 16.30 horas, según indicaron fuentes municipales y de los bomberos forales que intervinieron. El hecho de que el incidente ocurriera un día de altas temperaturas, al inicio de las vacaciones escolares y con una piscina llena a rebosar, amplificó los efectos, y tuvieron que ser desalojados cientos de personas.

Las primeras investigaciones apuntan a un posible fallo al manipular los elementos que se utilizan para depurar las aguas, entre ellos cloro y otra sustancia química aún por determinar, según afirmó en el lugar de los hechos la alcaldesa de Tolosa, Olatz Peón, visiblemente nerviosa por lo acontecido. Fuentes municipales relataron que estos productos se almacenan en el sótano de las instalaciones y que los vapores tóxicos se propagaron con rapidez por los conductos del aire, lo que afectó a las dependencias interiores.

Los testigos relataban escenas de alarma y tensión. «Notamos un olor muy fuerte, como a quemado», describió un usuario. La reacción de muchos, aún desorientados y sin saber qué ocurría, fue salir del recinto hacia el exterior, donde se encuentra otra de las piscinas. «Mi hijo estaba dentro jugando con sus amigos y nos dimos cuenta enseguida que algo estaba pasando», cuenta Lierni, cuyo vástago, de 9 años, tuvo que ser trasladado al centro de salud de Beasain. Fue dado de alta horas después tras comprobar su mejoría. «Él es asmático y empezó a notar que no podía respirar. No saturaba bien, tenía picor, quemazón, los ojos rojos, estaba mareado y muy desorientado por la cantidad de gente que iba y venía corriendo», contaba la madre minutos más tarde, algo más tranquila, pero todavía con el bikini puesto ya que casi todos los usuarios salieron con lo puesto y dejaron sus pertenencias dentro del polideportivo.

Rápida evacuación

Los monitores y socorristas actuaron con rapidez y dieron aviso al 112 de inmediato. El despliegue de ambulancias, bomberos y dotaciones policiales fue proporcional a la envergadura del suceso. En un primer momento, los bomberos, desplazados de los parques de Tolosa y Ordizia, procedieron a desalojar la piscina interior, pero al comprobar que los vapores tóxicos también se habían propagado por el resto de las instalaciones decidieron evacuar el polideportivo al completo, informó la Diputación. Para cuando los últimos bañistas salieron, en la calle las dotaciones sanitarias ya realizaban las primeras asistencias. Dado el elevado número de personas intoxicadas, que finalmente superó el centenar, el dispositivo se repartió en dos zonas, por nivel de gravedad. Al lugar se desplazaron siete ambulancias de Osakidetza (tres de soporte vital avanzado y cuatro de soporte básico), cinco ambulancias de DYA y vehículos logísticos de Cruz Roja. Además, numeras patrullas de la Ertzaintza y de la guardia municipal. De hecho, varios agentes tuvieron que ser atendidos por intoxicaciones leves. Uno de ellos incluso fue trasladado al centro de salud de Tolosa y posteriormente regresó a Usabal para seguir colaborando.

«Aunque hemos puesto en marcha nuestro protocolo, y en menos de cinco minutos hemos evacuado las instalaciones, el gas ya se había extendido y los niños que se encontraban en las piscinas han comenzado a toser fuertemente», describió el gerente de Usabal, Asier Martín, que subrayaba que el origen del escape está siendo objeto de una investigación.

«Han tenido que trasladar a tres personas de nuestra cuadrilla al hospital, porque han empezado a toser, tenían dificultades para respirar, los ojos irritados y les dolía mucho al tragar», relataba una testigo mientras salía por la entrada trasera del polideportivo. Otro joven remarcaba también el olor y los gritos de la gente. «La mayoría ha dejado sus pertenencias en las taquillas del polideportivo, pero no pueden acceder y se están yendo a casa en bañador, tapados con la toalla», explicaba.

De hecho, durante los primeros minutos del incidente hubo un nutrido grupo de usuarios en los vestuarios ajeno a lo que estaba ocurriendo a unos metros de distancia. Hasta que los vapores tóxicos se extendieron. «Han empezado a toser, algunos no podían respirar bien, se escuchaban muchos gritos y los empleados del polideportivo, junto al gerente, han irrumpido en los vestuarios rápidamente para sacarles con su ayuda».

Teléfono de atención

Esa actuación inmediata, a la que se sumó la posterior intervención de los equipos de emergencia, permitió que nadie se quedara dentro de las instalaciones, lo que rebajó el balance de daños personales. «Ha sido grave, pero pudo ser peor», resumió la alcaldesa de Tolosa, que agradeció la actuación de todas las personas involucradas en el operativo y se solidarizó con los afectados. El Consistorio ha habilitado un teléfono (688-822-093) para atender cualquier cuestión relacionada con el suceso.

Mientras los bañistas eran atendidos en la calle, los bomberos y técnicos de Salud Pública y del Ayuntamiento procedieron a ventilar las instalaciones. «En este tipo de casos, nuestro objetivo es controlar la fuga. Hemos instalado varios ventiladores creando una corriente de aire para retirar el gas por las rejillas del conducto de ventilación. A diferencia del exterior, la concentración que se produce en el interior puede llegar a ser peligrosa», apuntó el oficial del equipo de bomberos, Fernando García.

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