El tío de Naiara confiesa que torturó a la niña de 8 años toda la mañana

Iván Pardo Pena.
Iván Pardo Pena. / E.C.

Los médicos forenses han hallado en el cadáver marcas de ataduras en tobillos y muñecas

M. A. COLOMAZARAGOZA

Con frialdad, sin derrumbarse. Iván Pardo Pena se dejó de excusas -en un primer momento llamó a emergencias para decir que su sobrina Naiara se había caído por las escaleras del bloque de viviendas de Sabiñánigo donde residían-, y confesó todo. Torturó durante gran parte de la mañana a la pequeña de 8 años tras encerrarla en una habitación. Las graves y múltiples lesiones que desembocaron en su muerte así lo atestiguan: edema cerebral, rotura de bazo, golpes y magulladuras por todo el cuerpo... Los investigadores tratan ahora de desentrañar la mente de este joven de 33 años, descifrar qué le llevó a someter a ese suplicio a la hija de su hermano.

No es su autoconfesión la única prueba incriminatoria contra este guardia de seguridad. Naiara tenía hematomas circulares en muñecas y tobillos que los médicos del Hospital Miguel Servet de Zaragoza -donde la pequeña falleció el pasado viernes tras casi 30 horas en estado crítico y muerte cerebral- interpretan como posibles marcas de ataduras. A ello se suma el hecho de que la menor tuviera ambas rodillas en carne viva, así como con costras anteriores que indicarían que la obligaron a permanecer mucho tiempo agachada y con la piernas dobladas en el suelo en anteriores ocasiones.

La abuela estaba trabajando

Iván Pardo Pena , ya en prisión, vivía hasta ahora con su madre en un piso de la avenida Yebra de Basa. La mujer tiene bajo su tutela a dos nietas, de 12 y 15 años, que también residen con ellos en este domicilio. Naiara había llegado hace unas semanas. Según fuentes próximas al caso, Iván Pardo aprovechó que su progenitora estaba fuera trabajando para perpetrar su inhumana y sádica acción. Las que sí se encontraban en la vivienda eran las otras dos menores. La más pequeña contó a la Guardia Civil que su tío encerró en una habitación a Naiara durante al menos tres horas: de las 8.00 a las 11.00.

En Puente de Sardas, barrio de Sabiñánigo en el que ocurrieron los hechos, los vecinos apenas hablan. Sin embargo, alguno de ellos asegura que en la mañana del jueves escuchó a una de las primas de la víctima pedir ayuda. Lo que sí está confirmado es que estas menores escucharon ruidos y lamentos provenientes de la habitación donde estaba encerrada Naiara. Así se lo contaron a la juez de guardia.

No constan antecedentes médicos que digan que Iván Pardo padeciera algún tipo de enfermedad mental. Tampoco los forenses han apreciado trastorno alguno. Además, lleva muchos años trabajando en el sector de la seguridad privada, lo que obliga a superar un test psicotécnico. De ahí que para todos se haga todavía más incomprensible la violencia con la que este hombre se empleó con la hijastra de su hermano, que se la había confiado unos días para que la cuidara.

Análisis forense

Los médicos hallaron en el cuerpo de la niña marcas de ataduras en muñecas y tobillos

Las pesquisas de estos trágicos acontecimientos se han desarrollado con celeridad, pero la instrucción del caso está en una fase incipiente y habrá que esperar todavía bastante tiempo para verle sentado en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial de Huesca. Se le investiga por un delito de asesinato, por lo que será un jurado popular el que emitirá veredicto. Su confesión ya ha adelantado la sentencia.

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