Una menor, detenida por cultivar cannabis cuando estaba a punto de parir en Granada

Una menor, detenida por cultivar cannabis cuando estaba a punto de parir en Granada

La joven de 16 años fue condenada a ingresos en un correcional durante 13 meses

CARLOS MORÁN

Cuando Lucía –el nombre es figurado– fue detenida, tenía 16 años y estaba a punto de parir. En la casa en la que vivía –ubicada en un pueblo de la provincia de Granada–, había una plantación de marihuana que crecía al mismo ritmo que su vientre. En total, 167 matas de cannabis. Lucía –y dos adultos: su padre y su novio– había cometido, todavía presuntamente, un delito de tráfico de drogas, otro de defraudación de agua y un tercero de captación ilegal de electricidad.

A diferencia de los dos mayores de edad –que quedaron en libertad con cargos tras comparecer ante el juzgado encargado de la investigación–, la adolescente ingresó en un centro de internamiento para menores infractores. Con esa medida –similar a la prisión provisional que se aplica a los adultos–, la justicia pretendía 'reformar' a la chica, pero también protegerla y alejarla de un modo de vida anárquico. A ella y a la criatura que iba nacer. Y así fue. Unas semanas después de la operación de las fuerzas de seguridad para desmantelar el 'huerto' interior de 'maría', la niña daba a luz a una niña, valga la redundancia. La pequeña llegó bien y ambas han aprendido a conocerse en el correccional, donde hay otras menores que también han sido madres.

Aparte de criar a su hija, Lucía, que dejó de acudir a la escuela con regularidad con catorce o quince años, ha vuelto a estudiar y parece que no le va mal.

Ayer se separó de su bebé durante unas horas para sentarse en el banquillo de los acusados de los juzgados de Menores de Granada. La fiscalía pedía para ella 18 meses de encierro por tráfico de drogas y fraude a las empresas suministradoras de agua y electricidad.

4.445 euros de indemnización

Lucía renunció a litigar y reconoció su culpa, lo que valió una rebaja en la pena, que pasó de 18 meses a trece. Cuando ella y su hija salgan a la calle, permanecerá medio año más en libertad vigilada. Durante ese tiempo, tendrá que seguir cumpliendo una serie de objetivos educativos y sociales. En su caso, la justicia se ha preocupado especialmente de que aprenda a ser madre y de fomentar en ella el hábito del estudio. Si se desvía de esa senda y vuelve a la vida desordenada del 'narcocultivo' casero, podría ser condenada por quebrantamiento de una medida judicial, lo que supondría su regreso al centro de internamiento.

Aparte de eso, la adolescente tendrá que abonar una indemnización de 4.445 euros a la compañía eléctrica a la que 'robaron' la energía para que la plantación de marihuana creciese y se multiplicase. En este sentido, y si ella no puede responder –que no podrá, porque no tiene nada–, serán su padre y el otro adulto investigado los que hagan frente al pago de la citada cantidad.

Lucía fue detenida la mañana del 31 de enero de 2017 en la vivienda que compartía con su progenitor y su novio. En la localidad en cuestión, era un secreto a voces que en la casa de la menor había marihuana. El olor a cannabis que salía de la finca era un chivato muy fiable.

Pero es que, además, los cortes de suministro eléctrico en la calle en la que estaba el inmueble sospechoso eran habituales. De hecho, varios vecinos se vieron obligados a pasar a oscuras la Nochevieja de 2016.

Oficialmente, la familia carecía de ingresos, por lo que el padre de Lucía recibía el salario social.

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